Riesgos y rapiña entre la fiebre de la especulación

DULCE VALDEPEÑA/La Saeta.- Si algo se aprende en el ejercicio periodístico es que ningún paso, ningún saludo y ninguna observación es en vano. Basado en hechos y sin afán de fomentar o exponerse a la violencia se pudo constatar que entre la avasallante ayuda humanitaria que llegó a Morelos, ex funcionarios, los actuales y “líderes” sociales hacen robo hormiga; personas no afectadas por el terremoto pero sí con necesidades se las ingenian para concentrar víveres en sus casas y, las instituciones mientras se enfocan en la fiebre de la especulación se ciegan a los peligros que el sismo trajo consigo.

El mismo 19 de septiembre, el Sol de Cuernavaca publicó la declaración de la Secretaria de Salud, Patricia Mora González en la que afirma que el Gobierno de Morelos no sólo estaba listo para los terremotos sino para los “mega terremotos” y otros desastres naturales.

La soberbia que caracteriza a la actual administración estatal se infectó así misma y desveló a sus ojos la falta de gobernabilidad evidenciada en la anarquía social. El aparato estatal no tuvo con qué responder a las necesidades. Con referentes, los morelenses calificaron el uso indebido del apoyo voluntario y la duda se expandió a todos los centros de acopio.

“Ustedes no están trabajando por salir de la situación, no hacen nada por su pueblo sólo están esperando a que les llegue la ayuda”, dijo en Totolapan un comandante de Seguridad Pública a un grupo de vecinos mientras se observaba también a otros bebiendo alcohol en la tiendas mientras voluntarios repartían despensas. Las personas del pueblo ayudan a repartir víveres y los que recogen escombros son jóvenes que vienen de otros estados, algunas personas dejaron de trabajar esperando que les llegue la ayuda.

Ya el alcalde de Tlayacapan, Dionisio de la Rosa mostró su indignación hacia los trabajadores municipales por “tener poca madre” y no apoyar como lo hacen los voluntarios. “Quien no lo quiera no lo quiero aquí, necesitamos solidaridad ahorita y todos tenemos un salario, hay gente que no lo tiene, están en los albergues y nosotros felices durmiendo en nuestra casa. ¡Eso es no tener madre chingao!. De esa forma el edil pidió la renuncia de quien no quiera apoyar al pueblo “que es su patrón”, como evidenció el portal Voces de Morelos.

En Ocuituco la ayuda se concentró en las ayudantías en tanto no hubo una orden superior, en algunas comunidades se constató que incluso la misma población le negó ayuda a otros por no haber nacido ahí y en algunos puntos brigadas fueron “asaltados” por mujeres que condicionaron el paso con víveres aún sin que sus viviendas registraran daños.

Los peligros que trajo el Terremoto

Tras la inundación por lluvias que en Tepalcingo afectó a casi 40 viviendas, los riesgos por infecciones son evidentes si las personas no se deshacen de los muebles y artículos domésticos dañados. La cuenta en Facebook “Tepalcingo” ofrece un seguimiento audiovisual puntual en que se subrayan las consecuencias de la invasión de barrancas como un lugar para vivir al margen de la supervisión de las administraciones.

Fuera del “llamado a la población” que como cliché a funcionarios les gusta declarar y a los medios reproducir, no se conoce ningún operativo de prevención de enfermedades entre las comunidades digno de esa preparación que alardeó la titular de Salud; tampoco en Axochiapan, Jonacatepec, Tepalcingo y Jantetelco donde las altas temperaturas no favorecen a este tipo de condiciones.

En Totolapan algunas familias desalojaron sus viviendas asegurando que el desgajamiento el cerro Santa Bárbara llegaría hasta el centro de la cabecera. La población dice en asambleas que no se le ha presentado el dictamen que la alcaldesa María de Jesús Vital Díaz aseguró obtener de manera inmediata. Viviendas afectadas por el sismo asentadas sobre un terreno humedecido por las lluvias agrava la situación.

Ocoxaltepec, Ocuituco fue desalojado por el riesgo de deslave de un cerro que presentó una grieta de casi un metro de ancho y aparentes 30 metros de profundidad que aunado a la corriente de agua y las lluvias incrementó el riesgo a la población.

Se han registrado desgajes leves en Hueyapan, Tetela del Volcán y Alpanocan, ya del estado de Puebla que provocó que dos voluntarios se electrocutaron falleciendo uno de ellos al instante.
Las fisuras en las presas en Axochiapan y Tepalcingo no son un problema para las autoridades porque dicen que ya las resanaron y con eso es suficiente.

Están equivocados los integrantes del gabinete estatal que aseguran que el exceso de información confrontó a la sociedad con las autoridades. Fueron las vallas, el gobierno de élite, el condicionamiento, la altivez, el control a los alcaldes, la censura, la centralización y la minimización de los problemas.

La rapiña desde antes del 19 dejó en cascarón al estado, sin circulante, sin ahorros; ahora, sin trabajo para muchas familias y sin creatividad política para sostener a la entidad. Emergieron con el terremoto oportunidades en las brigadas que no vieron con sus autoridades; quienes ya vivían en un estado de desastre, invisibles.

 

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