“Escucho pero no obedezco”: Ley Federal de Monumentos arqueológicos

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El sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre ha evidenciado la ignorancia y la indolencia de quienes integran nuestro inoperante sistema de gobierno pues han tomado una serie de decisiones que rayan en la locura, pasándose “por el arco del triunfo” como ya es su costumbre, la normatividad creada para ello y ejecutando “Por sus pistolas” todo aquello que su imaginación aventurera les ha convencido de que es un acto coherente aunque les haga falta mucha capacidad intelectual para ello.

Es cierto que este fenómeno de la naturaleza nos tomó por sorpresa y transformó de manera súbita la vida cotidiana de los morelenses y sacudió hasta los cimientos los ya olvidados y derruidos monumentos históricos que ningún candidato incluyó en sus discursos de campaña y mucho menos en sus acciones de gobierno.

La ignorancia se ha convertido en la denominación de origen de quienes ocupan una alcaldía o una regiduría pues a pesar de que hay una dirección de Cultura y una regiduría responsable de resguardar el patrimonio, se hizo la voluntad emberrinchada de un alcalde de buen corazón que redujo a escombros, los restos de una capilla que a pesar de los daños que sufrió por el sismo pudo ser restaurada, ahora será construida una nueva que no será igual.

Es aquí donde uno se pregunta cuál es la verdadera función de el INAH cuya función original es defender el patrimonio material e inmaterial de la nación, pero en esta administración, cuando la delegación estatal estuvo comandada por el antropológo Víctor Hugo Valencia Valera dio su aval de manera irrestricta para que pasaran autopistas sobre vestigios arqueológicos, se construyeran alamedas nuevas sin considerar los vestigios de las viejas, que nunca se pusieran las láminas del andén de una vieja estación en Cuautla, etc.

Es lastimero el haberse dado cuenta que inmediatamente después de este sismo, personal sin experiencia que pueda llejar más lejos de vender boletos o quitar el polvo de las vitrinas en los museos adscrito a la administración de la  zona oriente del INAH, acudió a “Verificar” los daños que sufrieron los monumentos históricos de los diferentes municipios, sin querer dar información alguna sobre el tema por su administrador Julio Estrada.

Es así que en Cuautla la capilla de San Nicolás Tolentino fue demolida en un acto que comúnmente se conoce como “Madruguete” por el ayuntamiento municipal de Cuautla bajó las órdenes del marqués del valle de Oaxaca Raúl Tadeo Nava, quien se ha caracterizado por ejercer su poder de manera monárquica pues su cabildo se transformó a lo largo de su trienio en una costosa decoración para las fotografías, ignorando que se debía conservar para su posterior restauración.

Con la ignorancia por delante, enfundada en una acción de buen corazón el “virrey” afirmó que la demolió porque representaba un problema de seguridad con el que no quería lidiar. Uno se pregunta entonces para que se quiere a un regidor sin carácter para defender su papel de guardián del patrimonio que únicamente se dedica a tomarse fotos comiendo esquites y helados en diferentes puntos de la Cuautla de sus amores a la que trata como si fuera su amante porque luego de disfrutas de sus caricias se retira sin voltear a verla pero regresa de manera furtiva para saciar sus instintos.

Según el poder divino que su imaginario le ha dicho le fue conferido y acostumbrado a no pedirle parecer a su cabildo, nuestra versión genérica del Rey Felipe “El Hermoso” ignoró las indicaciones del secretario de gobierno Matías Quiroz de que ningún monumento sería demolido. Del INAH y de la LEY FEDERAL SOBRE MONUMENTOS Y ZONAS ARQUEOLÓGICOS, ARTÍSTICOS E HISTÓRICOS ni hablamos porque a esos nadie los toma enserio ni les pregunta nada porque por acuerdo político se hacen de la vista gorda como ocurrió cuando el brillante “cuatacho” de catastro perjudicó la fachada del ahora extinto edificio del ayuntamiento de Cuautla.

Ojalá el INAH tuviera el valor de emprender una acción legal en contra del edil de Cuautla y de todos los que por decisión propia destruyeron algún bien inmueble considerado como patrimonio del estado y luego, de terminarla porque sus demandas siempre se quedan a la mitad y terminan en nada.

No basta ser de buen corazón porque con ese argumento se han cometido las peores atrocidades de la humanidad, claro que las iglesias representan un riesgo!!! por eso están cerradas, por eso no se oficia misa dentro de ellas, por eso necesitan ser intervenidas por expertos y no por los cuates del presidente!!! por eso necesitan ser restauradas!!!

 

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