“Pagar mi casa o morir”: La deuda de un jubilado con INFONAVIT

DULCE VALDEPEÑA/ 8 de Noviembre del 2017.-  De un crédito que se obtuvo por casi cien mil pesos en el año 1994, la deuda actual por una vivienda a través del INFONAVIT asciende a 750 mil pesos, declara un ex trabajador del Balneario Agua Hedionda, en Cuautla, quien decidió compartir su experiencia de manera anónima por temor a represalias.

“He ido a las oficinas para que me informen por qué ascendió a tanto, traté de liquidar el préstamo pero no se pudo. ¿De dónde voy a sacar tanto dinero? Me han dicho que por la devaluación y los intereses. El crédito se amortiza a los 30 años, entonces tengo que pagar o esperar a morir”, nos platica.

No se trata de un ciudadano cualquiera, desde su nacimiento su madre que era trabajadora ya del balneario lo llevaba consigo; ahí aprendió a caminar y decir su primera palabra, cuando tuvo edad suficiente ingresó a trabajar y se jubiló tras 35 años de servicio en el 2012. Toda una vida.

Su departamento fue declarado inhabitable por Protección Civil de Cuautla después del sismo del 19 de septiembre pasado y obtuvo hasta el día 20 de Octubre un apoyo económico de dos mil pesos por concepto de renta en una habitación temporal, aunque la dependencia anunció que serían tres mil pesos.

Él y su esposa se trasladaron a la colonia Emiliano Zapata donde tuvo que aportar de manera particular el depósito de 2 mil 500 que el arrendatario exigió para otorgarle la vivienda.

De acuerdo a la Carta-Compromiso de recepción de apoyo para alojamiento, debe acudir cada mes a la delegación ubicada en Cuernavaca a entregar el comprobante del pago de la renta, de lo contrario, se le suspenderá.

Como jubilado, el pago de la renta lo debe hacer en efectivo que INFONAVIT le condonó por los siguientes tres meses  a raíz del dictamen que obtuvo su vivienda, actualmente desocupada.

“Sólo vivo de mi pensión, no tengo empleo”, señaló el cuautlense nacido en el año 1944 y quien desde entonces ha sido testigo de la modernización del Balneario, de donde habla con orgullo infinidad de anécdotas que hacen añorar la ciudad que en aquel entonces era una necesidad dormir en sus instalaciones a falta de transporte para iniciar a temprana hora las labores de los trabajadores, contó

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