Morelos, en el Top Ten del programa de subsidio discrecional

 

REDACCIÓN / 25 de febrero del 2018.- Con 577 millones de pesos, el estado de Morelos ocupa el séptimo lugar de entidades con más gasto del Ramo 23 en programas de subsidios discrecionales durante el ejercicio del 2017.

Conforme a la infografía publicada el pasado 31 de enero que desprende del artículo “Fondos del Ramo 23: ¿sinónimo de control político?, la entidad morelense se encuentra entre las diez de todo el país que más se benefició con este ramo en una lista que encabeza el Estado de México con 8 mil 601 millones de pesos.

El Ramo 23 es un cajón de gasto federal que controla la SHCP. Este cajón de gasto es el único que no se encuentra regulado por una ley. Su objetivo no está legalmente definido, lo que permite discrecionalidad en su asignación.

A través de este Ramo se financian programas con objetivos diversos que van desde el manejo de fondos relacionados con provisiones salariales y prestaciones de seguridad social; administración de fondos asociados al control presupuestario y al uso de ingresos excedentes hasta la distribución del gasto federal en entidades federativas y municipios para impulsar obras de infraestructura y programas de desarrollo regional.

México Evalúa ha denunciado que existen riesgos en el manejo del Ramo 23 asociados al crecimiento excesivo del gasto de este Ramo en condiciones de discrecionalidad, ya que puede facilitar el uso del dinero público para fines políticos, así como para la corrupción.

Una de las razones por las cuales el Ramo 23 es propenso al uso político, es que a través de él se crean programas que otorgan subsidios a los gobiernos locales para financiar proyectos de inversión física, entre otros apoyos, programas que la propia Auditoría Superior de la Federación ha señalado estar caracterizados por la falta de transparencia en cuanto a sus objetivos y uso de recursos, así como por la carencia de lineamientos.

El sobreejercicio sistemático de recursos indica que el proyecto de presupuesto, preparado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en coordinación con dependencias y entidades federales, no se elabora considerando lo que se gastó en años anteriores. De manera similar, la Cámara de Diputados, al revisarlo antes de su aprobación, no toma en cuenta lo ejercido anteriormente. El presupuesto no se construye ni se aprueba de manera suficientemente realista.

En http://www.nacion321.com/congreso/que-es-el-ramo-23-y-por-que-los-diputados-se-pelean-por-el  indica que:

Aunque la Secretaría de Hacienda fija los montos generales de cada partida, los legisladores son los que etiquetarán de manera específica cuánto dinero se destina a los proyectos de algunos fondos como el de Proyectos regionales, el de Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal y el Fondo Metropolitano.

Esto se realiza durante las negociaciones del Presupuesto de Egresos. Por ejemplo, los alcaldes, gobernadores, síndicos y regidores hacen fila en la Cámara de Diputados para poder presentar los proyectos que quieren financiar. Después, los diputados analizan dichas obras y comienzan la repartición de recursos.

Para 2018, la Secretaría de Hacienda etiquetó 107 mil 189 millones 207 mil 512 pesos, los cuales serán repartidos en los siguientes fondos:

– Fondo de Desastres Naturales

– Fondo para la Prevención de Desastres Naturales

– Fondo regional

– Fondo para la Accesibilidad en el Transporte Público para las Personas con Discapacidad

– Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal

– Proyectos para el desarrollo regional

– Fondo Metropolitano

– Fondo de capitalidad

– Fondo para la transición

– Fondo para la modernización del patrimonio cultural federal

– Previsiones salariales

 

 

 

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