De cómo el Estado necesita hacer esperar a los pobres

 

REDACCIÓN SPC / 9 de abril del 2018.-  Esperar ser recibidos en una oficina gubernamental, obtener una cita médica en un hospital público, el ascenso al transporte colectivo son para el sociólogo Javier Auyero mecanismos de control del Estado.

“Hacer esperar a los pobres es una herramienta de control para el poder que les permite vigilar y castigar. A la vez, genera una subjetividad en los pobres, quienes creen que ‘deben’ esperar y que, en ese sentido, actúan como buenos esperantes”, expone el especialista en el libro “Los Pacientes del Estado” ( Eudeba 2013).

Aquí la reseña del libro:

“Los pobres urbanos, en sus frecuentes encuentros con políticos, burócratas y funcionarios, aprenden a ser pacientes del estado. En forma recurrente se ven obligados a seguir los dictados del estado, y así reciben una sutil, y no explícita, lección diaria en la subordinación política. Interpretada en este sentido, la espera deja de ser tiempo muerto y se convierte en algo más que una mera acción represiva. La experiencia subjetiva de la espera y la práctica regular de hacer a los indigentes esperar a ser productivos son fenómenos que requieren un examen más detallado”.

Hacer esperar a la gente, pero sin desesperarla al máximo, es parte constitutiva del proceso de la dominación si se quiere entender estas dinámicas de la marginalidad urbana. El etnógrafo explica que no sólo los pobres esperan. Las clases medias también, pero mucho menos y con una carga subjetiva mucho menos dramática. 

“Los largos periodos de espera cansan. Se usan para ir despejando las filas de esperantes y son interpretadas subjetivamente por ellos según sus intereses y perseverancia, toda vez que el funcionario les contesta: siéntate ahí y espera. Esto está descrito y estudiado”.

 

 

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