El derecho que no te da la discapacidad

 

DULCE VALDEPEÑA / La Saeta-Columna / 6 de mayo del 2018.-  El acoso no es permisible en ninguna manifestación, no cambia su significado ni concede el derecho por vulnerabilidad.

Sobre una banqueta en el centro de Cuautla, frente a mí, una adolescente cedió con amabilidad un saludo de mano de un joven mayor en silla de ruedas.

Con las facultades mentales al cien, el hombre aprovechó el gesto para acariciar el mayor tiempo posible la mano de la joven.

“De por sí se las sabrosea”, dijo mi acompañante al ser testigo del incómodo momento que se extendió con más mujeres jóvenes que pasaron por el lugar, con otras manifestaciones.

Buscar equidad implica no anteponer condiciones sociales o físicas para sacar ventaja; tampoco un escudo para hacer y deshacer a placer.

Pugno por evitar lástimas, malos tratos, abusos y manipulación por condiciones de poder sobre los otros pero también, cuando el poder se sostiene en la manipulación de la vulnerabilidad para cometer abusos.

Las miradas lascivas, la intromisión a la intimidad, la imprudencia al límite personal no se debe tolerar, venga de quien venga.

 

 

 

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