Policías de Morelos: desarmados y agotados

Sin parecer suficiente el alto índice de inseguridad que prevalece en el estado de Morelos, las autoridades deciden lacerar el estado de fuerza contraviniendo a los derechos de los policías que viven con temor a represalias en medio de un ambiente de hostigamiento que afecta su capacidad de respuesta por la seguridad de la ciudadanía.

La vida de los trabajadores al mando de la Comisión Estatal de Seguridad Pública (CESP) se disimula en la representación de los policías defensores de la autoridad del Estado, son máscara, brazos y piernas que protegen la coraza del monopolio de la fuerza para “mantener el orden” aún desarmados y agotados.

Aunque, son ciertas las constantes denuncias por abusos de poder por parte de los elementos policiacos, no debe dejar escapar visibilizar las condiciones de quienes ven en la labor una fuente de empleo digna para sus familias.

Son refugios improvisados con los que cubren órdenes de custodia; desarmados por horas o con cartuchos, sin radio de comunicación y sin revisión constante del funcionamiento del equipo que pone en riesgo su vida y de los ciudadanos.

Por enésima vez, los policías enviaron ayer una carta al Gobernador Graco Ramírez donde exponen las condiciones en las que trabajan bajo la orden de la Comisión Estatal de Seguridad (CES) que por los últimos meses han hecho público sin respuesta alguna.

En conjunto y con el respaldo de la asociación civil Ciudadanos Uniformados presentaron una relatoría sobre los abusos y violaciones a sus derechos de las que son objeto afectando su salud.

“Después de cubrir un turno de 24 horas sin descanso se nos obliga a cubrir hasta 5 horas más de servicio, si no lo acatamos se nos imponen arrestos sin garantía de audiencia hasta por 36 horas y considerando el turno de 24 horas, se extiende hasta 84 horas continuas. Es imposible que bajo esas condiciones pueda un policía proteger a la ciudadanía”, expresaron.

De acuerdo a lo expuesto, la capacitación es una farsa ya que al verse obligados a que no disminuya el estado de fuerza, se les entregan las respuestas de los exámenes  y los cursos resultan ser una falacia al contar con instructores no certificados que sólo leen y dictan.

“Las patrullas que utilizamos como herramientas de trabajo si sufren descompostura mecánica o se ven involucradas en accidentes de tránsito derivados de la función policial, se nos descuenta el costo de las reparaciones”, añadieron.

Uno de los puntos relevantes es la violación al derecho de ascenso el cual es discriminatorio e inequitativo pues sólo se toman en cuenta a los “elegidos” por los mandos al igual que las rotaciones, que no se cumplen por convenios a discreción para que algunos no sean removidos de cómodos puestos.

Al presentar incapacidad por enfermedad son amenazados por iniciarles procedimientos, o en represalia los remueven de adscripción; el bono que promete el gobierno del estado es seleccionado, los uniformes insuficientes, hostigamiento al personal, entre otros formaron parte de algunas de las condiciones manifestadas por los policías municipales y estatales.

Temen más a mandos que a delincuentes

Para Iván Chávez Espejel, presidente de la Asociación Civil Ciudadanos Uniformados, los elementos policiacos temen más a sus mandos que a los propios delincuentes, explicó en conferencia reciente desde la región oriente de Morelos donde dijo que por miedo a las represalias, se someten a correctivos disciplinarios improcedentes.

Cabe recordad poco tiempo de haberse aplicado en Morelos la figura del Mando Único para la seguridad pública de la entidad, los policías en Cuautla se levantaron en contra de Jesús Abarca, mando en esta jurisdicción a quien sacaron de la Secretaría de Seguridad Pública.

En respuesta, el titular de la Comisión Estatal de Seguridad, Alberto Capella Ibarra cercó con elementos de ataque táctico a los elementos en la explanada principal para someterlos con la ahora famosa frase de que para los policías en Morelos “no hay huevos al gusto”.

“Ciudadanos Uniformados es una asociación formalmente constituida y reconocida a nivel nacional. No como un acto de rebeldía sino de derechos humanos. No es intención cerrar calles ni poner en riesgo la integridad laboral de los compañeros”, señaló.

 Cabe señalar que son reiteradas las quejas presentadas en la Comisión Estatal de Derechos Humanos que son ignoradas por las autoridades y el organismo no ha mostrado una representación social certera.

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