30 días cruciales para el futuro de Cuautla

Por Jorge Juárez Morales

OPINIÓN/ 12 de enero del 2019.- El Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador se comprometió hoy, ante miles de asistentes al evento en el que, se declaró oficialmente al 2019 como el “Año del caudillo del sur Emiliano Zapata”, a regresar en un mes para fijar su postura sobre el destino de la planta termoeléctrica de Huexca.

“No voy a ser irresponsable y decir en este momento si va o no va, la termoeléctrica”, pero regresaré en 30 días para informar a la población y que se tome una decisión, dijo AMLO. Ante el grito que pidió ¡Consulta!, tal como se hizo en el caso del aeropuerto, el presidente dijo que no se puede hacer en este momento, pero tampoco puede tomarse una decisión porque una minoría lo pide.

Lo que se debe hacer es analizar todos los aspectos “estoy pensando en voz alta”, dijo: “por ejemplo, puede ser que la termo sí se ponga en funciones, pero con un cuidado adecuado del medio ambiente, el agua, principalmente”, “que haya beneficios para Morelos, que paguen la mitad del consumo de electricidad”, pero denme treinta días para fijar mi posición y venir aquí con ustedes a informarles, pidió AMLO y se comprometió ante todos a regresar a Ayala.

30 días en que venga o no venga personalmente AMLO, se tendrá una definición del gobierno federal sobre la termoeléctrica de Huexca que mantiene en la zozobra a cientos y quizá miles de familias que dependen del agua del río Cuautla. Una obra impulsada por el nefasto Graco Ramírez y el no menos peor Fidel Demedicis, que a decir del propio Presidente, costó 20 mil millones de pesos y es propiedad de la Comisión Federal de Electricidad.
30 días en los que se dará a conocer una respuesta a la valiente petición de Jorge Zapata, nieto del Caudillo del Sur, para que se cancele la obra y se garantice que habrá agua para los campesinos de Ayala y de todos los pueblos que riegan sus tierras con el agua del río Cuautla. En el uso de la voz, de manera franca, abierta y respetuosa pidió al Presidente que se pronunciara sobre la “termo”. A esta petición le acompañaron algunos gritos de ¡Agua, sí. Termo, No! y se agitaron las pancartas de los campesinos.
Estamos pues, ante una confrontación: por una parte los campesinos de la tierra de Zapata y por otra los que desde el escritorio de los gobiernos decidirán sobre el futuro del Valle de las Amilpas, la cuenca del río Cuautla, e incluso sobre la Tlalnáhuac. Sí, porque recordemos que desde tiempos inmemoriales estas tierras se han dedicado a la agricultura y la producción de alimentos: frutas, hortalizas, arroz, caña de azúcar, maíz, carne, entre otros.
En treinta días podemos estar ante una situación irreversible. Es muy importante recordar que no se trata sólo de la termoeléctrica, sino de todo un proyecto que al acelerar la industrialización de la zona oriente de Cuautla va a cambiar toda la configuración ambiental, social y cultural.
Mi apreciación es que se debe generar un amplio debate sobre el futuro de la ciudad y el impacto que tendrá la termoeléctrica, no sólo en el agua del río Cuautla, sino también en el aire, la tierra, la biomasa, y en general, en la calidad de vida de los habitantes de este aún hermoso valle de Amilpas.
No podemos permanecer al margen, se requiere desplegar un esfuerzo de análisis y reflexión en todos los ámbitos, en todos los espacios. Hoy, más que nunca, compete a los habitantes de Cuautla decidir sobre nuestro futuro. Decidir sobre el futuro de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Por ahora la acción de los gobiernos de los tres niveles, incluyendo al Sistema Operador de Agua Potable de Cuautla ha sido para convencer a los productores agrícolas, principalmente los que forman parte de la Asociación de Usuarios del Río Cuautla de que no verán disminuida su dotación de agua y que la termoeléctrica sólo utilizará aguas tratadas. Contrario a la propia práctica de la Comisión Nacional del Agua, e incluso de organismos internacionales, de promover un manejo integral de la cuenca, aquí sólo se ha hablado de un manejo bastante parcial del más importante de los recursos naturales, el agua. Han tratado de que perdamos de vista de que las aguas “tratadas o “pulidas” que dicen usará la industria de marras, primero es agua limpia, es agua potable que se genera en la misma cuenca.
Aprovechemos estos 30 días para revisar a conciencia lo que, para quienes aquí vivimos, consideramos debe ser el futuro de la ciudad. El territorio está en juego, el derecho al medio ambiente sano está en cuestión. Preparemos el camino a una consulta popular sobre la termoeléctrica. Decidamos nuestro futuro.

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