De cuando la extracción de azufre provocó erupciones y muertes en el Popocatépetl, volcán con dueño

 

 

Por Dulce Valdepeña

CUAUTLA, Mor., 18 de junio del 2019.- En febrero del 1919 el periódico informó que 17 trabajadores murieron al dinamitar el cráter del volcán Popocatépetl, sobrevino un sismo, hubo derrumbes y se estimuló la erupción. La extracción de azufre fue la expectativa de una gran negociación y fuente de una colosal riqueza.

El diario refiere que la extracción de azufre no era nada nuevo para el volcán. Se inició de la mano de la conquista española cuando Hernán Cortés encomendaba a su Capitán Diego de Ordaz acercarse al cráter lo más posible a fin de obtener azufre para fabricar pólvora. Después atrajo al Barón de Gross, en 1836; a Don Andrés del Río.

Este volcán era propiedad de Gaspar Sánchez Ochoa, Coronel tras la Batalla de Puebla en 1862, General al hacer huir a la fragata La Cordeliere en la defensa del puerto de Mazatlán en 1863 de las tropas francesas.

El diario El Heraldo publicó en 1856 que el también Ingeniero Civil hizo de conocimiento público sus cálculos para la extracción del azufre. Fue en 1900 cuando se interesó por la explotación del azufre y emprendió exploraciones que terminó en la extracción en el año de 1907.

A petición de la Sociedad de Geografía y Estadística, escribió en febrero de 1902 un informe sobre el Popocatépetl, un libro de escasas páginas pero de valioso conocimiento que al final anexa un rudimentario mapa del cráter, digitalizado por la Universidad de Nuevo León.

“’El azufre del Popocatépetl no contiene en su composición fierro ni arsénico que ataque las cámaras o alambiques para la elaboración del ácido sulfúrico, por lo que es muy estimado en la química”, decía que incluso superior al que se podía extraer del volcán Etna, en Italia.

El General enarboló todo un proyecto de extracción, traslado, cámaras para la elaboración de ácido sulfúrico y visualizó el empaque y comercialización del azufre: “en cualquier mercado donde se presente tendrá siempre la preferencia”.

En aquellos días se estudiaba la posibilidad de instalar un teleférico entre Amecameca y la cumbre. En 1918 una compañía empezó a explotar el azufre del cráter. El fatídico día, un capataz hizo estallar 28 cartuchos de dinamita alrededor de la antigua chimenea.

Del hecho se registró a un testigo: Leonardo Santos, quien auxilió a las víctimas, todas de Amecameca, Estado de México.

“De donde pusieron los cueles salieron chorros de piedras que subieron muy alto en el aire, se desparramaron y cayeron por todos lados. Lo que a mí me dió más miedo fué ver cómo temblaron las paredes, y los chorros de piedras que caían de todas ellas.”(sic)

“A pesar del estado tan débil en que podía darme cuenta de lo que estaba pasando en el cráter: en los lugares donde hablan puesto los cueces de dinamita, había remolinos de nieve que se levantaban y volvían a caer en el mismo lugar. A veces salían delgados chorros de vapor. Me parecía muy extraño. Muchas ocasiones quise acercarme a ver si podia calentarme, pero la nieve era muchísima, y no podía andar”

“Cuando nos sacaron y nos tendieron Junto al malacate yo miré para abajo y vi cómo se había empezado a formar una pequeña laguna en todo el fondo, y en mero en medio salían borbotones de agua y chorros de vapor. Luego me bajaron y me llevaron hasta mi casa donde rápidamente volví a la vida.”

Desde ese día hasta el año de 1922 duró la erupción. El periodo comprendido entre 1720 (y probablemente desde 1697) a 1919 se caracteriza por la ausencia de reportes de erupciones, y por la relativa abundancia de expediciones al cráter que coinciden en describir una actividad solfatárica considerable.

Otro testigo y gran admirador del volcán fue Gerardo Murillo, conocido como el Dr. Atl quien escribió diversos textos y es quien indica que la erupción que inicio el Popocatépetl en febrero de 1919 “tiene una importancia de primer orden en la historia de la geología por ser el resultado directo de una acción puramente artificial: la apertura y conmoción de la chimenea central se debieron a una fuerte explosión de dinamita que provocó un verdadero sismo y la reaparición de la actividad explosiva”.

No hay acuerdos históricos que definan la ruta por la que el General se apropió del volcán, sin embargo, con las leyes de Reforma, Santiago Xalitzintla perdió sus terrenos comunales en 1881, año en que el militar en retiro ya era identificado como el dueño de los criaderos de azufre del volcán.

Los terrenos adjudicados al General llegaron a manos extranjeras cuando vendió los terrenos del Rancho Tlamacas al ingeniero Carlos Holt en 1904 con la intención de formar parte de una compañía norteamericana que, entre otras cosas, se dedicaba a la explotación de azufre.

Fue en los terrenos del Rancho Tlamacas donde se estableció un punto para el circuito de traslado y donde se establecerían unas cámaras para la elaboración de ácido sulfúrico. Un cable aéreo-paralelo desde la cúspide del Popocatépetl hasta Tlamacas al ser el más conveniente y económico, con túnel y locomotora de veinte caballos.

En 80-90 metros de profundidad hasta la “gran rampa” por donde comienza a descenderse en un plano inclinado hasta la plaza horizontal del cráter donde se encontraron los grandes respiraderos de azufre. Vapores sulfurosos que al enfriarse, depositan grandes cantidades.

El consumo total de azufre, puro y sublimado en México se estimaba en más de cien mil quintales al año. Un quintal equivalía a 46.24 kg y estimó que con la tecnología de entonces, se podría producir 20 quintales diarios del volcán.

También ha sido oculta la forma en cómo se despojó el volcán del General. El Parque Nacional Iztaccíhuatl y Popocatépetl, se estableció mediante Decreto Presidencial, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el día ocho de noviembre de 1935 cuando se observó necesario asegurar la conservación forestal de las dos montañas mencionadas.

 

Lo que pasó después del 19 de febrero de 1919 lo testimonió Leonardo Santos:

‘Se había amontonado mucha nieve en el fondo y el sol la había empezado a derretir y por entre aquel lodazal blanco salían grandes borbotones de aire, y gruesos chorros de vapor. Seguramente la dinamita abrió el volcán y por las hendiduras empezó a salir otra vez e lfuego de adentro.”

“Resumiéndolos, estos datos demuestran que en marzo de 1919 se había empezado a formar un aparato volcánico sobre la antigua chimenea del volcán por el cual se iniciaron violentas manifestaciones fumarólicas.”

 

Las descripciones de la actividad desarrollada a partir de 1920 indican un retorno al nivel reportado para los siglos XVI y XVII. Atl parece sugerir que este nuevo episodio pudiera haber sido disparado por las explosiones de dinamita de 1919, pero probablemente se trate de una coincidencia.

Aquí visita el Informe del General!:

http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020006366/1020006366.PDF

 

dr atl

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