4T sin Política migratoria que funcione

Inmigrantes


La autodenominada “Cuarta transformación” encabezada por el ahora presidente de México Andrés Manuel López Obrador no ha logrado dar “pie con bola” en diversos temas de la vida nacional, incluido el tema migratorio. Por más que los seguidores de AMLO se esfuercen en denigrar, de meritar o descalificar cualquier opinión contraria a los “datos” que posee el presidente, la realidad es innegable.

Donald Trump, presidente de los EU “ha sido la cruz que le tocó cargar” al gobierno mexicano pues ha resultado bastante indiscreto ante las pésimas negociaciones de nuestro país, sacando a la luz, la tibieza de nuestro embajador Marcelo Ebrard Casaubón ante las amenazas de aranceles a productos mexicanos.

Si bien es cierto que el fondo del que ha dispuesto AMLO para el programa “Sembrando Vidas”, el cual ha desatado la indignación de los compatriotas mexicanos por la difícil situación en la que se vive en el país, fue creado en el sexenio de Felipe Calderón, deja más preguntas que respuestas ya que dicho fondo se ha puesto en marcha hasta que el problema le ha reventado en las manos al líder ideológico de la 4T.

Parece que el éxodo migratorio y las vidas que ha cobrado de quienes abandonan su país en busca del sueño americano no han sido suficientes para comprender cuál es el problema de raíz ya que, mientras no se resuelva la enfermedad, atacar los síntomas resultará inútil.

La corrupción y la ambición de poder ha llevado a muchos países de América Latina al colapso de los sistemas de salud, de educación, de servicios públicos y de la generación de empleos, ni hablar. Estudiar una licenciatura, hacer una maestría o un doctorado, grados académicos que representan una inversión considerable, ya ni siquiera representan un oportunidad. El ejemplo lo puso el propio Andrés Manuel López Obrador al designar a una modista como directora de CONACYT y a toda una serie de funcionarios que carecen de estudios profesionales.

El mal manejo de los sistemas económicos de los países latinos y el complejísimo sistema de encubrimiento que han desarrollado en donde se tejen relaciones de corrupción que les aseguran su permanencia en la política, es uno de los tantos factores que obligan a las personas a abandonar su país de origen.

A seis meses de gobierno de AMLO, el mensaje es claro, sale más barato diseñar programas para atender los problemas migratorios, que atacar y acabar con la corrupción y sus consecuencias, que es el origen de todos los males, como él mismo gritaba a los cuatro vientos en los tres procesos electorales en los que ha participado y ahora como presidente ha olvidado.

De nada le servirá a los seguidores de AMLO hacer comparativos de quién ha sido peor gobernante para decir cuan bueno es él, si tan solo en seis meses ha demostrado que ejerce las mismas prácticas políticas que sus antagonistas, con la novedad de que ha resultado un presidente indulgente con la capacidad de otorgar el perdón a quienes han saqueado por décadas a la nación, garantizando que sigan disfrutando de lo robado.

De no ser por la dureza de las políticas migratorias de los Estados Unidos y por las constantes amenazas de levantar la canasta a la cúpula política de México y obligarlos a trabajar, el tema migratoria seguiría siendo ignorado y la corrupción vanagloriada.

 

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