A salto de mata

 

LA SAETA/ Dulce Valdepeña

CUAUTLA, Mor., 25 de junio del 2019.-  Lo que ocurrió esta mañana en las afueras del Teatro Narciso Mendoza ilustra lo que ha sido la deontología de la comunicación social en el ayuntamiento de Cuautla y, no me refiero a la trivial percepción de que este ejercicio se limita sólo al buen trato -o maltrato- que se dé a la prensa sino, en la definición per se de la palabra: la ética, deberes y principios para unir un puente entre el pueblo y a quienes “los representan”.

Vecinos cuautlenses se convirtieron prácticamente en cazadores del alcalde Jesús Corona Damián para pedir información de una decisión que impacta a todo el municipio: la concesión de calles aledañas al centro histórico de la ciudad a una empresa para el cobro de estacionamiento en la vía pública.

Los parquímetros y su reinstalación es un segundo round por el que algunos ciudadanos han comenzado a realizar estiramientos, técnicas de respiración, calentamientos de extremidades e incluso a trotar ante la inminente subida al ring donde los contendientes deberán presentar los resultados de sus mejores entrenamientos y estrategias.

Una de estas estrategias usadas por la Presidencia Municipal es el susurro. Ya no es un secreto a voces que se han asignado operadores para maquillar, sesgar la información y atacar a quien se atreve a fiscalizar al dueño del perro, la mayor ofensa para la Cuarta Transformación.

¿Por qué los ciudadanos deben jugar al gato y al ratón? ¿Por qué pueden ser ignorados en su legítimo derecho a la información? ¿Por qué atizar el enojo en la ceremonia de pesaje?

Vecinos cuautleneses formaron incluso varios frentes para tratar de localizar al alcalde en sus conocidos puntos de reunión pues conocieron -bajo murmullos- que daría declaraciones junto a la empresa aunque, por evidentes resultados, sostuvieron que era necesaria su presencia y cuestionar.

Simplemente no se presentó pero, extendió oídos con dos empleados que sin tapujos evidenciaron ser el canal de información al igual que en las dos asambleas hechas por las colonias Morelos y Emiliano Zapata.

En esta última, la advertencia se hizo pública y evidenciaron la orden de protección

A salto de mata, el alcalde ha evitado informar sobre el tema que conoció en encuentros privados con el anterior alcalde quien supo sortear el conflicto y relevarlo en estafeta encendida a su sucesor.

Hasta ahora, sólo los regidores Ángel Cangas y Jaime Cedano se han puesto al paso de los ciudadanos en tanto, la síndica Micaela Sánchez Vélez parece no percibir el abismo al que se arrastra ni tampoco, usar la llave que sostiene en la mano para liberarse del grillete.

El temporizador está encendido y el brío listo para cuando llegue el momento de verse las caras.