Una política ambiental para la ciudad

 

(16-07-2019)

Jorge Juárez Morales*

En una entrega anterior me referí a la oportunidad que representa convertir al municipio de Cuautla, Morelos en un santuario de la naturaleza, ahora me permito compartir los fundamentos de la propuesta de política ambiental que elaboró un equipo multidisciplinario integrado por biólogas y biólogos, así como profesionistas de diversas disciplinas como la arquitectura, la pedagogía y el desarrollo comunitario; en el equipo también participaron mujeres y hombres integrantes de la Coalición Ambientalista y Cultural de Cuautla. Se trata de una reflexión sobre la importancia de conservar el medio ambiente y un llamado a las autoridades locales para respetar y hacer respetar la legislación local y federal que protege los recursos naturales.

Economía y Sustentabilidad

La economía del municipio y la región ha sufrido grandes transformaciones en el último siglo, mismas que se han acentuado en los ´treinta años recientes. El municipio pasó de sustentar su economía en la agricultura: las grandes haciendas cañeras, la producción de hortalizas, varias “corredoras” de cebolla y el mejor arroz del mundo, a tener como principales actividades al comercio y los servicios. Este cambio ha tenido un fuerte impacto en el uso del suelo y en la relación que tienen los habitantes de la ciudad con el principal recurso natural: el agua.

Al cambiar el modelo económico cambiaron los intereses por el agua y el medio ambiente. Sin embargo, recientemente surgió una nueva amenaza proveniente del exterior: convertir al municipio en satélite de la megalópolis. Desde los gobiernos federal y estatal se promovió la construcción de la termoeléctrica de Huexca y el relleno sanitario la Perseverancia. Estos proyectos significan una fuerte presión para los recursos de la cuenca del río Cuautla: agua, suelo y aire.

Al mismo tiempo, los proyectos mencionados han hecho visibles dos cuestiones fundamentales: la interrelación de la ciudad con los pueblos circunvecinos y el deseo de una gran parte de quienes aquí habitamos por preservar el medio ambiente. El modelo económico actual de esta ciudad va en contra de la sustentabilidad: considera a los recursos naturales como simples mercancías.

Equidad y bienes comunes

Es necesario reconocer que la transformación económica ha sido desfavorable para el equilibrio entre los seres vivos que habitamos en la cuenca del río Cuautla.

Las afectaciones son graves: cada vez hay menos agua para la agricultura y para consumo humano, y la que hay está cada vez más contaminada; las tierras más productivas de los ejidos de Cuautla, Eusebio Jaureguí y Gabriel Tepepa dejaron de serlo, ahora alojan asentamientos urbanos no planeados; la contaminación del aire es imparable. Es imperativo frenar al deterioro ambiental y establecer las bases para revertirlo. Reconocer como bienes comunes a los elementos que permiten la coexistencia de los más de doscientos mil habitantes es un primer paso.

Por ello consideramos fundamental:

 Proteger la cuenca del río Cuautla mediante esquemas integrales de gestión comunitaria.

 Resignificar el patrimonio arbóreo urbano y periurbano. Urge un reglamento de protección a los recursos bióticos del municipio.

 Establecer mecanismos de gestión colaborativa del agua potable, promoviendo medidas para la rehabilitación de los pozos de agua y las redes de distribución de la ciudad.

 Cuidar la calidad del aire mediante medidas de monitoreo y mitigación.

 Proteger las zonas agrícolas del municipio, estableciendo las normas necesarias y
actualizando los programas de desarrollo urbano y de ordenamiento del territorio.

 Generar infraestructura sustentable

Municipio y soberanía popular

Está ciudad tiene (todavía) los recursos necesarios para ser ejemplo de sustentabilidad, podemos lograr que el agua, el aire y la biodiversidad estén al servicio de quienes aquí habitamos y preservarles para futuras generaciones. Se requiere un pacto social para construir una ética del cuidado del medio ambiente que se vea reflejada en normas jurídicas inexcusables, esa es la gran tarea que debe asumir los integrantes del cabildo.

Los cambios que impacten al territorio deben ser sometidos a consulta popular, el caso del predio del ex hotel Vasco, la disposición del agua para la termoeléctrica de Huexca son temas de gran envergadura como para que se decidan en los escritorios con base en criterios económicos.

El municipio debe recuperar su potestad sobre el territorio

De acuerdo con el Artículo 115º de la Constitución de la república, el municipio es el
responsable del territorio, por tanto, es imperativo que el Ayuntamiento, como depositario de la soberanía popular, asuma ya: la conducción del desarrollo urbano, la definición de la política ambiental y, además, ordene a los funcionarios de la administración municipal las acciones necesarias para restaurar el equilibrio ecológico y proteger los recursos naturales.

Como se puede apreciar, hay una base para el trabajo inmediato y el de largo plazo, En suma, es cada vez más urgente que haya gobierno en la ciudad, al menos en materia ambiental.

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