Gobiernos en peligro, gobierno de peligro

 

(17.08.2019)

REDACCIÓN/ 19 de agosto del 2019.- Desde el primer día de su mandato el gobierno de AMLO ha estado bajo asedio, ya sea porque los amos del poder y el dinero cuestionen decisiones como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, o bien porque sus testaferros como Fox y Calderón convoquen a marchar en algunas ciudades. No han faltado en estos meses cuestionamientos diarios, casi hora tras hora: los uniformes de la Guardia Nacional, las becas para adultos mayores o el trabajo de los Servidores de la Nación.
Los enemigos del gobierno federal no desaprovechan la menor oportunidad para cuestionar el trabajo del presidente de la república y sus colaboradores. En redes sociales, en radio, televisión y prensa, cuestionan e incluso calumnian. Sí, calumnian como en el caso de las fotografías de una persona comprando en tiendas de lujo que quisieron hacer creer era el hijo del presidente.
Respecto del aeropuerto en Texcoco y Santa Lucia han interpuesto cualquier cantidad de
recursos legales, amparo tras amparo. Recurren a las vías legales para tratar de descarrilar al gobierno. También “tomaron” el palacio legislativo de San Lázaro, para exigir recursos al campo. El recuento puede ser interminable. Lo han intentado todo. Lo seguirán intentando todo.
Como lo denunció Carlos Mendoza Aupetit director de Canal 6 de Julio, en la edición de La Jornada del 15 de julio, se fragua un “golpe de Estado blando” en el que estarían instigando la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) y el Instituto CATO. Otros autores han abundado en la forma de operar esta estrategia del “golpe suave”: generar la impresión de que el gobierno no da resultados, crear descontento, tomar las instituciones y derrocar a los gobernantes. Así lo han hecho en Honduras, Argentina y Brasil.
A pesar de los millones de votos recibidos por AMLO el 1 de julio de 2018, a pesar de haber ganado abrumadoramente a sus contrincantes, el gobierno de la república está en peligro. Es importante estar al pendiente de lo que pasa y no dejarse llevar por lo primero que vemos, mucho menos por lo primero que vemos en la televisión. Se requiere contrastar la información que aparece en diferentes medios para no caer en la trampa de, quienes hoy sabemos, son el verdadero peligro para México.
Ahora veamos la otra cara de la moneda. En Cuautla el gobierno no está en peligro, el gobierno se está convirtiendo en un peligro para los ciudadanos.
Para empezar recordemos que en el municipio el gobierno no lo ejerce una sola persona, la máxima autoridad en el municipio es el cabildo integrado por el presidente municipal Jesús Corona Damián, la síndico Micaela Sánchez Vélez, 8 regidores emanados de siete partidos diferentes y un regidor que llegó por la vía “independiente”. Dos mujeres y nueve hombres son, por mandato constitucional los responsables de gobernar la ciudad más importante del oriente de Morelos.

Pero un recuento de lo que han hecho en estos siete meses da motivo para alarmarse: No han definido ninguna estrategia para contribuir a resolver la grave inseguridad que nos aqueja, en las sesiones de cabildo no han dedicado ni un minuto a analizar este problema a pesar de que el número de asesinatos, secuestros y robos va en aumento.

El Plan Municipal de Desarrollo que aprobaron es inocuo en este rubro. Nunca ha comparecido en el cabildo el secretario de seguridad pública. Aparte de la inseguridad, la basura sigue inundando las calles y las plazas públicas. Del desempleo ni hablar, salvo algunas acciones del regidor de desarrollo económico, no hay una política gubernamental para superar un problema que afecta a miles de personas. De obra
pública, nada. El recuento puede seguir.
Sin embargo, la indolencia y la negligencia se están convirtiendo en un peligro. El peligro reside en que aparte de no atender las necesidades del pueblo, la mayoría del cabildo ha dado muestra de actuar de manera facciosa, de dar la espalda a la ley y al pueblo, dos son los ejemplos más preocupantes: En las sesiones extraordinarias de cabildo 15ª y 16ª el presidente municipal y siete regidores aprobaron por mayoría de votos el presupuesto de egresos y una adecuación a un convenio firmado por el propio Jesús Corona con una empresa privada para instalar parquímetros en las calles de la ciudad.
En el primer caso, a pesar de las advertencias provenientes de la sociedad civil, dos regidores y la síndico, la mayoría de ediles burlándose de las disposiciones de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público destinó $4,295,000.00 para “ayudas a personas” y $ 9,995,478.76 para “estímulos a servidores públicos”; pero en cambio, en la clasificación funcional del presupuesto rubros importantes como la cultura, el deporte, la salud y el medio ambiente tienen asignados $0.0. Esto es totalmente irracional, es una amenaza a la cohesión social.

Pero no solo, en el colmo del cinismo, actuando como una pandilla que se reparte el botín, en unos cuantos minutos aprobaron el informe semestral de las finanzas, “explicado” en voz del tesorero municipal sin mencionar una sola cifra. Sin dar a conocer cuánto, ni cómo se ha gastado el dinero del pueblo, ocho personas levantaron la mano en señal de aprobación.
Están disponiendo de la hacienda pública como su fuera su patrimonio personal. Ocultan toda la información financiera. Actúan peligrosamente.
En el otro caso, el de los parquímetros, a pesar de que en diversas ocasiones ciudadanos del municipio solicitaron conocer el expediente completo del caso, nuevamente los ocho ediles, de apellidos: Corona, Lezama, Guerra, Andrew, Balón, Salazar, Quiroz y Santiago actuaron en contra de la ley. En este caso han violado sistemáticamente lo dispuesto en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Morelos al ocultar la documentación y el convenio que supuestamente firmó el presidente municipal en febrero de este año.
Ponen en peligro la estabilidad social, la economía de los comerciantes y la de los
automovilistas. Por su actuar parecen estar sometidos a los designios de una empresa que empieza a decidir qué hacer y qué no hacer en las calles de esta ciudad.

Una de las muestras del peligro que empieza a representar el gobierno municipal para los habitantes y los visitantes de Cuautla es el pacto que han establecido, o han tolerado, las ocho personas mencionadas con un grupo de comerciantes que se han adueñado del “zócalo”.

Como se pudo apreciar y quedó grabado en varios videos, un grupo de jóvenes fueron
movilizados, a la vieja usanza del régimen priísta, para aplaudir al presidente municipal y abuchear a sus opositores. Muchos fueron testigos de cómo los empleados del ayuntamiento repartían botellas de agua a las mujeres y hombres que luego de terminadas las sesiones de cabildo regresaban a sus puestos en las calles. Este gobierno ha puesto en peligro la seguridad de la gente que transita en el “zócalo” de Cuautla, ha establecido un pacto criminal.
Esperamos que el gobierno municipal reconsidere la ruta que ha trazado, que retorne a la legalidad y que deje de jugar con fuego al usar porros para imponer sus decisiones. El
presidente municipal debe recordar que llegó bajo la consigna de no robar, no mentir y no traicionar. El Cabildo debe recordar que todos son responsables de lo que afecte la vida de doscientas mil personas de Cuautla.

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