A dos años del sismo, descubren que el acta de defunción de Zapata no está.

Acta de Defunción Zapata


Dasaheb López

Cuautla, Mor.- Resulta indignante que a más de 8 meses del cambio de administración en Cuautla, y después de que transcurrieran casi dos años del sismo que dejara inhabilitado el inmueble que ocupaba el ayuntamiento municipal, se haya tomado la decisión de preguntarse sobre el paradero del acta de defunción de Emiliano Zapata Salazar.

La falta de transparencia en los actos de gobierno del ex alcalde de Cuautla Raúl Tadeo Nava, en complicidad con medios de comunicación locales, que a cambio de unos pesos ayudaron a encubrir varias anomalías, ha derivado en un problema que hoy sale a la luz, el acta de defunción de Emiliano Zapata se encuentra “extraviada”.

Una de las estrategias del ex alcalde fue la de “informar” únicamente a aquellos medios de comunicación que realizaran publicaciones a modo sobre el estado que guardaba la administración municipal, convirtiendo a muchos medios de comunicación que se vieron favorecidos con jugosos convenios, en cómplices indirectos de lo que ocurre, pues la labor de transmitir información oficial sin cuestionar sobre los temas de relevancia, los convierte en responsables.

Ya es un problema que las administraciones municipales se preocupen por la conservación del acervo histórico, y si a ello se agrega el velo informativo al cual acceden con beneplácito los medios de comunicación con tal de no perder los convenios, se tienen resultados funestos.

En este marco de secrecía y una total ausencia de profesionalismo periodístico, nos encontramos con la noticia de que nadie se tomó la molestia de documentar el resguardo de tan importante documento histórico y mucho menos de preguntar sobre su paradero, luego de que el inmueble del ayuntamiento fuera desalojado, producto de los estragos del movimiento telúrico de 2017.

No debería ser un problema dar con su paradero si los procesos de entrega-recepción se llevaran conforme a lo que marca la ley, pero, no tardará en comenzar el desfile de excusas y acusaciones hasta que el tema se diluya en el tiempo y en las prensas y se declare finalmente como extraviado.

Como este hay muchos casos en la historia de nuestro país, en donde el patrimonio histórico ha terminado en manos de particulares sin que nadie pueda hacer algo al respecto. Todo ello con la complaciente indiferencia de una sociedad que no siente el menor interés en conocer y valorar su patrimonio, hasta que este se extravía en el tiempo.

Mientras impere la ley del chayote no se investigará ni se cuestionará sobre temas como el que hoy nos ocupa y el patrimonio seguirá extraviándose, sin que haya responsables por ello.

 

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