Cuautla es el río

 

(06-09-2019)

Jorge Juárez Morales*

No se entiende a la ciudad sin el río. Es gracias al río Cuautla y sus numerosos afluentes que existe producción agrícola de alto valor, arriba el turismo a los balnearios y las industrias producen azúcar, arroz y refrescos, principalmente. Y más importante aún, la mayoría de la población cuenta con agua potable suficiente y de buena calidad. Somos privilegiados.
Siendo el agua un factor esencial para la naturaleza, en el municipio se encuentran gran
diversidad de vida silvestre, hermosos hules, parotas, amates, adornan las calles y avenidas.
Visitar las haciendas con jardines esplendorosos es un verdadero goce, no se diga descansar en los prados de los balnearios. Más privilegios.
Recorrer los arrozales que aún siembran laboriosos agricultores, visitar los viveros con plantas exóticas, adquirir verdolagas recién cosechadas y cortar limones, higos o naranjas es para los visitantes de la ciudad una experiencia que en muy pocos lugares pueden vivir. Además se puede comer pescado al pie de los estanques y conseguir un gran número de plantas medicinales. Otro regalo de la naturaleza. Otro privilegio.
Sí, eso y mucho más se encuentra en esta ciudad que hace apenas tres décadas tenía la
mitad de los habitantes que hoy tiene. Hace veinte años se sembraba el doble de superficie de arroz de lo que hoy se siembra, o más. Hace 15 años aún existían apantles frente al asoleadero de la Col. Morelos y en San José, por “Campo de en medio”. Para quienes aquí vivimos la mirada que tenemos sobre los recursos naturales suele es de indiferencia, pasa desapercibida su importancia y no consideramos su significado.
Así, poco a poco hemos ido acabando con la fastuosa vegetación, con el suelo y lo peor,
hemos ido acabando con el agua. Manzanas enteras se han construido sobre los humedales, grandes viviendas se construyen sobre los manantiales y toneladas de cemento y varilla han cubierto los apantles. De seguir así, en poco tiempo habremos perdido todos los privilegios con que distinguió la naturaleza a este territorio. Sin ninguna conciencia y con total irresponsabilidad estamos acabando en unos cuantos años lo que la naturaleza creo en cientos y en miles de años.
Todos los días arrojamos basura, excremento y cuanto contaminante hay al río Cuautla, a los manantiales, a los apantles y a los campos. Todos los días se talan de manera inmisericorde árboles que son grandes resumideros de carbono, nos proveen de oxigeno y contribuyen a que tengamos un buen clima.
El desastre parece inminente, y no, no es una exageración. Sólo basta con poner un poco de atención a lo que pasa en esta ciudad para darse cuenta que así como vamos, pronto nos estaremos peleando por unos litros de agua, los suelos no podrán cultivarse y el calor será insoportable.
Entonces ¿no hay salida?, ¿es irremediable el desastre ecológico?, ¿no se puede revertir el deterioro ambiental? Pienso que sí, y afortunadamente muchas personas más, pensamos que es necesario actuar decididamente y que se requiere impulsar estrategias para la preservación y conservación de los recursos del territorio.
Ahí está la “Escuelita del agua” que promueve un conjunto de organizaciones y comités
comunitarios de agua potable con el apoyo de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el trabajo del compa Luigi es incesante en este espacio. El Colectivo Cuautla viva – Cuautla verde ha emprendido una batalla jurídica importante para hacer que se cumpla el marco legal y se castigue a la ecocida cadena comercial Chedraui. Desde ya, se declara non grata a esa empresa en Cuautla.
El caso de la Coalición Ambientalista y Cultural de Cuautla que apenas rebasa un año de trabajo, con la entusiasta participación de biólogas y biólogos, entre otros profesionistas y trabajadores de la ciudad ha abierto el camino de la exigencia a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que se establezca un plan de manejo integral de la cuenca del río Cuautla.
Los anteriores son solo ejemplos de lo que se está haciendo para lograr que sea efectivo el mandato constitucional expresado en el artículo 4º, mismo que garantiza a los mexicanos el derecho a un medio ambiente sano.
Lamentablemente el gobierno municipal va a la zaga, en este como en muchos otros temas, el cabildo es omiso en sus obligaciones. Llama la atención que mientras los funcionarios y empleados del ayuntamiento hacen esfuerzos, con sus excepciones, claro está, para atender las demandas de la ciudadanía, los ediles no asumen el compromiso que adquirieron en las urnas. Por ejemplo, un arquitecto que se destaca por generar soluciones al problema de los desechos sólidos y ha probado ya sus ecotécnias y procedimientos educativos en importantes instituciones educativas, lleva varios meses esperando ser atendido por la Regidora Verónica Andrew que tiene a cargo la
comisión de desarrollo ambiental.
En lo que concierne al medio ambiente, la tarea está siendo asumida por los ciudadanos,
decenas de jóvenes se han involucrado en las tareas de arborización y participan
desinteresadamente en las jornadas de limpieza que se realizan en el río Cuautla, el corazón de la ciudad. Ellas y ellos son la esperanza para lograr que el río Cuautla mantenga lo que todavía tiene y esta ciudad recupere los privilegios de estar al pie del corredor Ajusco-Chichinautzin. Sigamos los pasos de esta nueva generación, comprometámonos a cuidar al agua, la vida silvestre y los ecosistemas.

*Director del FLD, A.C.

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