Recurrir al egoísmo

 

Dulce Valdepeña / La Saeta

Septiembre del 2019.-  Lo que importa es mantener la burbuja creada como una pantalla de protección a las decisiones que once personas toman a nombre de miles.

Esta parece ser la constante en el municipio de Cuautla donde la apatía parece ganar terreno como una conquista de malas prácticas en gobiernos con la complicidad de débiles.

Normalizarlo fomenta una política que opta por tácticas transgresoras y escandalosas para captar la atención del otro, crea servidores cuyas lanzas tarde o temprano los alcanzará.

En los últimos días se ha observado en calles de la ciudad la pinta de cajones de estacionamiento afuera de locales y viviendas que garantizan gratuidad ante el inminente cobro por el espacio que pronto dejará de ser público si otra cosa no ocurre antes de que termine este año.

Hay una atmósfera de alivio frente a la incertidumbre en lo que permitió el cabildo quien ha apostado al camuflaje de la información de un hecho que supone no tendría cabida a duda alguna por involucrar actividades cotidianas.

Pero esto no importa más. Asegurar el espacio privado y no ocuparse por las políticas públicas fue la línea trazada años atrás y que hoy en día lleva un largo camino aún sin darse cuenta.

Así como una enfermedad descuidada se convierte en un cáncer, una comunidad permisiva sufre invasiones y saqueos.

Acabado el espectáculo, quedan los restos, los residuos que unos pocos tendrán que limpiar.

El cabildo está urgido de silencios de voz y de aplausos. Está en constante oferta de mercancía de reventa, segunda mano y artículos averiados a una clientela receptora.

Ofrece como fórmula salvadora el ordenamiento vial con el fin de que alguien les compre la mercancía de un contrato nulo por irregularidades de origen, pero, maquillado con polvo barato marca “no hay de otra”.

INFÓRMATE:

https://spcnoticias.com/2019/08/03/los-parquimetros-ordenan-la-corrupcion-no/