La defensa del río Cuautla

(5.10.2019)

Jorge Juárez Morales*

Desde tiempos inmemoriales el río Cuautla ha proveído de recursos a los habitantes del oriente de Morelos. La cuenca que abarca tierras de Ocuituco, Yecapixtla, Cuautla, Ayala, Tlaltizapan y Tlaquiltenango ha alojado poblaciones muy importantes como Olintepec, que según describe la Arqueóloga Giselle Canto, tuvo dos periodos de gran auge, el primero entre el 500 y 150 a.C. y el segundo en el Posclásico Tardío: 1350-1521 d.C.

Este sitio participa en lo que se conoce como estilo cerámico Río Cuautla. Se puede deducir que mientras Olintepec ya era una población importante, hacia el año 1350 se da la huida de los tlacochcalcas hacia Culhuacan a donde llegan refundando la ciudad con otro nombre: Yacapitztlan, en honor a su jefe tribal Yacapitzáoac. Surge así la actual Yecapixtla.

Para cuando llegan los españoles, casi dos siglos después, la sola cabecera de la ciudad-estado de Yacapitztlan contaría con más de 33,000 almas, o sea, una población similar a la que actualmente tiene. Esto significa que la importancia de esta provincia era apenas inferior a la de la Cuauhnáhuac (Cuernavaca). Así se señala en el importante estudio elaborado por Scott H. O´Mack y traducido por Benedicto Zamora y el doctor Gerardo Ramírez Vidal.

Además de estos muy importantes centros de población en el siglo XVI ya se encontraban: Xochimilcatzingo, Cuautla, Cuautlixco, Anenecuilco, entre otros, que habitaban la región de Las Amilpas y que pertenecían al señorío de Huaxtepec. Sirvan los anteriores datos para enmarcar la riqueza del territorio que habitamos: agua, suelos y clima permitieron la subsistencia de importantes centros de población.

El desarrollo social, cultural y político de estas regiones está basado en la agricultura y en el manejo de los recursos de la cuenca del río Cuautla. De aquí se abastecía a la Gran Tenochtitlán. Sin duda el agua, las tierras y la mano de obra fueron de vital importancia.

Durante la Colonia la producción agrícola siguió siendo de vital importancia. Claro, las estructuras sociales cambiaron. El modo de producción cambió radicalmente, sin embargo la relación de los habitantes con el agua, con la tierra, con la madre tierra se mantuvo en los términos muy similares: los cuidados, las decisiones sobre el aprovechamiento de esos recursos estuvo en manos de los habitantes de la región.

Es a finales del siglo pasado cuando esto empezó a cambiar. Los recursos ya no son solo para los habitantes de los pueblos, ahora, pasan al control y dominio de empresas, de empresas trasnacionales. Primero, en el lugar donde se encontraba un vivero muy grande, construido por el gobierno del estado al lado del Instituto Profesional de la Región Oriente (IPRO_UAEM) se instaló Saint Gobain una gran fábrica de vidrio que se encarga de procesar la arena que extrae del territorio ubicado entre el río Cuautla y la barranca La Cuera. Luego, en el terreno donde estaba una cuenca lechera construida también por el gobierno del estado en terrenos de Yecapixtla se instaló una industria textil Burlington. El pozo de agua que alguna vez abasteció a las vacas, ahora es explotado para la fabricación de mezclillas.

Más recientemente, en este siglo, impulsado por los panistas Marco Antonio Adame y Felipe Calderón, así como los perredistas Graco Ramírez y Fidel Demedicis, empresas españolas construyeron la famosa termoeléctrica de Huexca, una instalación que forma parte del Proyecto Integral Morelos. Un proyecto que ha trascendido a diferentes gobierno y que ha enfrentado un firme resistencia de la gente del oriente de Morelos.

Así, poco a poco el control sobre el territorio ha cambiado. Las decisiones sobre el uso de los recursos naturales de la cuenca del río Cuautla no se están tomando en los ejidos, no se toman en los cabildos de los ayuntamientos de los municipios del antiguo Valle de Amilpas y la Tlalnáhuac. Hoy la metrópoli no se conforma con el cobro de tributos, hoy decide sobre el territorio.

En el proceso que se describe de manera muy sintética, los ayuntamientos han sido sometidos a los designios de los gobiernos federal y estatal. Los gobiernos municipales han dejado desprotegidos a los agricultores y han facilitado el desmantelamiento de las estructuras locales de organización y toma de decisiones.

Se requiere que la acción frente al deterioro ambiental, el respeto a la normatividad ambiental, la defensa de los recursos naturales, la definición ante las propuestas ambientales sea un compromiso político de quienes hoy ocupan cargos públicos en los ayuntamientos. El incumplimiento de su obligación constitucional y la irresponsabilidad de sus actos, debe ser motivo suficiente para la revocación de mandato.