LA RETIRADA DE LA GUARDIA NACIONAL

 

Gerardo RAMÍREZ VIDAL
*Fondo de Lucha por la Democracia A. C.
En el capítulo 10 de su Arte de la Guerra, el famoso estratega chino del siglo V a. C., Sun
Tzu, escribió de manera tajante lo siguiente:
Si las leyes de la guerra no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en batalla,
aunque el gobierno haya dada la orden de atacar. De este modo se avanza sin pretender
la gloria, se ordena la retirada sin evitar la responsabilidad, con el único propósito de
proteger a la población y en beneficio también del gobierno; así se rinde un servicio
valioso a la nación.
Aunque el contexto y los actores de la estrategia militar a la que se refiere el Maestro Sun
son muy diferentes a los de la lucha emprendida por el gobierno actual contra el crimen
organizado, esa estrategia milenaria se adecua de manera clarísima a la decisióntomada por Andrés Manuel López Obrador este 17 de octubre de retirar a los elementos federales cuando estaban llevando a cabo un importante operativo en Culiacán que se salió de control,pues las fuerzas del orden se vieron superadas en número, debido a una sorpresiva respuesta que tomó de rehén a la población de esa ciudad y que el gobierno federal no había tenido el tiento de predecir ni la capacidad de responder sin peligro para la población.
No debería caber duda, entonces, de que el comandante en jefe decidió lo correcto al
haber optado por una retirada oportuna, preservando así la seguridad del la población. Los detalles del caso no condicionan en absoluto la decisión tomada. Si tenían en sus manos a uno de los jefe de los criminales (Ovidio Guzmán), si tenían o no la orden del juez para realizar el cateo del edificio en que se encontraba el grupo de delincuentes o si sucedía cualquier otra cosa del género, todo ello no refuta el principio general de salvaguardar la seguridad de la población, o incluso la seguridad de las fuerzas del orden (las leyes de la guerra no indicaban una victoria segura).
Pero los argumentos desproporcionados y airados de los adversarios del régimen, e
incluso de analistas no abiertamente contrarios, no se hicieron esperar, como si hubieran estando buscando el momento preciso para lanzar golpes certeros al nuevo gobierno. Tal es el caso de un periodista, enviado por el diario Reforma, que preguntó a Andrés Manuel en la conferencia de la mañana de este 18 de octubre, si reconocía la derrota de su estrategia para combatir a los grupos delictivos en el país. La pregunta ya era sesgada, pues presuponía que la estrategia había sido derrotada.

 

Es un pseudo argumento erístico muy conocido mediante el cual se busca derribar al adversario, como cuando el marido pregunta a la esposa: ¿Me engañas con un viejo o con un joven? dando por sentado que, en efecto,la mujer lo engaña.
Salvador García Soto es un analista de El Universal cuyos artículos le han valido
reconocimiento. Sin embargo, escribió un artículo sobre este asunto que llama la atención no por la virulencia de sus expresiones, sino por los recursos erísticos (falaces o tramposos) en que incurre. En primer lugar, la exageración del título: Del Estado fallido al Estado rendido y derrotado. ¿Acaso cree, de verdad, que el Estado está rendido y ha sido derrotado? Claramente no, pues de otra manera el crimen organizado, como fuerza vencedora, tendría la facultad de designar a los nuevos titulares de las secretarías de Estado, aunque conservara al presidente de la república como un títere sometido a su obediencia.
Además, el periodista incurre en una contradicción al observar, en el último párrafo de su texto, que, si el gobierno ya declinó a usar la fuerza de seguridad federal, tendrá que tener otra estrategia, lo que quiere decir que, por tanto, no está derrotado, sino sólo ha cambiado su forma de enfrentar al crimen.
En segundo lugar, García Soto define como capitulación del gobierno el no haber
utilizado la fuerza pública y ceder ante los criminales que;doblegaron a todas las fuerzas
federales y estatales y a su comandante en jefe, una afirmación realmente absurda, pues
toma la retirada como si fuera una capitulación, que es un término técnico que se refiere a un convenio por el que se estipulan las condiciones de la rendición de un ejército, plaza o cualquier unidad militar. Ésta es otra estrategia común de carácter erístico, tan simple como llamar rescate a un préstamo financiero del FMI. Más bien podría decirse que se trata de una táctica de retirada, tal como lo recomendaba Sun Tzu.
En tercer lugar, y sobre todo, García Soto minimiza de manera absurda las
consecuencias que hubiera tenido en la población el enfrentar a los criminales (uno de los tópicos propios de la deliberación son precisamente las consecuencias de los actos
políticos), y no se atreve a discutir el motivo fundamental con base en el cual el gobierno
federal tomó esa decisión: el argumento de garantizar la paz y la seguridad de la
población, según la propia cita del periodista mencionado.

 

Un artículo serio debería haber discutido sobre la falsedad de ese argumento, o demostrar que se trataba de un simple subterfugio o pretexto para no delatar la incapacidad de las fuerzas del orden y de su comandante en jefe, o tal vez afirmar que de cualquier modo era indispensable enfrentarse al crimen organizado sin importar la pérdida de más vidas humanas, lo que podría denominarse de cualquier modo daños colaterales.
Ésta es la actitud mostrada por ese articulista que yo he considerado serio, pero que
parece más bien haber aprovechado el momento oportuno para írsele a la yugular a la 4T.
Imaginemos qué barbaridades no expondrán los demás periodistas que manifiestamente se oponen a la gobierno obradorista, no como adversarios sino como enemigos declarados que aprovechan de la libertad de expresión que ahora les garantiza este gobierno y de la que antes no habían gozado.
Sin embargo, son tan burdos y tramposos sus argumentos que el gobierno encabezado
por Andrés Manuel López Obrador saldrá de nuevo fortalecido de esta andanada de golpes.