Ramón de Lille Fuentes, un médico con misión

Dulce Valdepeña / Noviembre 2019

CUAUTLA, Mor.- La misión de brindar alivio es el destino del doctor Ramón de Lille Fuentes. A base de persistencia instituyó en el país la primer Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos junio de 1972 en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” y es quien se encuentra ahora en el Hospital General de Cuautla como voluntario por los últimos 18 años en la clínica que llegó a fundar.

Su apasionada inquietud por el servicio a los demás y su amor a la medicina no pasa desapercibida al momento de narrar su trayectoria con la que ha impactado en la vida de pacientes y quienes le rodean. Casualidad, suerte o destino, dice que fueron los factores para que en Cuautla fuera pionero también de una clínica del dolor donde después de su jubilación en el ISSSTE trabaja sin recibir un salario.

Un modesto cubículo es ocupado para la clínica donde llegan pacientes con dolor en distintos niveles pero sobre todo con trastornos musculo esqueléticos además de personas con cáncer en fase terminal y aquellos que ya fueron tratados por otros especialistas pero que, finalmente buscan alivio no solo al dolor sino a los efectos que modifican la tranquilidad del paciente.

Ramón de Lille Fuentes es referente nacional para la medicina con la publicación de capítulos para publicaciones médicas, libros y conferencias que realizó a generaciones interesados en adquirir la especialidad y el interés por el área como él lo recibió del Doctor Vicente García Olivera quien en 1953 adquirió conocimientos sobre este campo en Estados Unidos.

La motivación no descansa y tiene actualmente el interés de formar un grupo interdisciplinario de trabajo con especialistas de otras áreas para tratar a los pacientes de manera integral.

La clínica del Dolor y cuidados paliativos en Cuautla la fundó en el hospital bajo la dirección de la doctora Ludvilla Vite Torres en el 2001 momentos después de llegar a Oaxtepec a vivir de su jubilación.

“No lo hago por un reconocimiento sino por gusto y por ayudar” y en suma, ha ganado el respeto y aprecio de la gente así como de sus compañeros de trabajo. Como “efecto colateral”, el médico recibió el pasado miércoles sendos reconocimientos por poderes del estado.

No escapa al servicio las deficiencias del sistema de salud con poca o nula disponibilidad de medicamentos al tratarse de pacientes con baja capacidad económica, en contraste, los altibajos no parecen azuzar a la experiencia.