La olvidada redactora del Plan de Ayala

Dulce ValdepeñaDe entre los que pertenecían a los núcleos revolucionarios se encuentra la Coronela del Ejército Libertador del Sur, Dolores Jiménez y Muro a quien el General Emiliano Zapata le consignó redactar por completo el preludio del Plan de Ayala pero que, a decir de su compañero militar Gildardo Magaña también aportó en la estructura del documento como consta en uno de sus textos.

Al igual que en Morelos, el movimiento armado en contra de la Dictadura cobraba mayor fuerza en el resto del país, y como medida de represión, el gobierno del general Díaz envió un proyecto de Ley de Suspensión de Garantías Individuales a la Cámara de Diputados, proyecto que luego fue aprobado, escribe.

En este contexto, en Villa de Ayala, el corazón de Morelos ya gestaba el levantamiento armado con la repartición de tierras por parte de Emiliano Zapata el cronista de Cuautla, Samuel Hernández Beltrán ubica a los campos de El Huajar, como lugar de concentración de la rebelión en la primavera de 1910.

Tras reunir las ideas y dar forma al Plan de Tacubaya en el que se desconocía al gobierno de Díaz, en 1911, Dolores Jiménez y Muro redactó el proemio al Plan de Ayala. Es la mujer que aparece en la famosa foto de Zapata y Francisco Villa en la silla presidencial en la toma de la toma de la ciudad de México tres años después, con casi 66 años de edad.

Con la formación de un Plan que constituyera una enérgica protesta contra la medida tomada por Porfirio Díaz de suspender las garantías individuales, un texto que contuviese en forma amplia las reformas que en materia social se consideraron necesarias para beneficio del país.

“Y así fue cómo, después de algunos días de largas deliberaciones, se aprobaron los quince puntos que figuran en dicho interesante documento, al que, a solicitud unánime del grupo, dió forma la entusiasta señorita Dolores Jiménez y Muro”, redactó Gildardo Magaña sobre la elaboración del texto escrito en la sierra de Guerrero y promulgado en Villa de Ayala, en Morelos con fecha de firma del 28 de noviembre de 1911.

Y agrega: “lo suscribió también la señorita Dolores Jiménez y Muro, a cuyo cuidado se confió, una vez firmado por quienes integraban el grupo, pues siendo el proyecto repartir el Plan con toda profusión el día que estallara el movimiento en la ciudad de México, la misma señorita Jiménez y Muro sugirió la conveniencia de no hacer figurar los nombres en el documento, mientras algunos de los firmantes permanecieran en la metrópoli, y así se hizo”.

Jiménez y Muro nació en 1848 en Aguascalientes, pero vivió desde los 9 años en San Luis Potosí; Emiliano Zapata invitó a los redactores del Plan de Tacubaya a unirse a la lucha en Morelos.

Oresta López, Doctora en Ciencias Sociales, (SNI II). Investigadora de El Colegio de San Luis escribió en el artículo “Dolores Jiménez y Muro: periodista, zapatista, incansable pluma de la Revolución Mexicana” que “un 15 de octubre de 1925, se dio la noticia en la Ciudad de México de la muerte de Dolores Jiménez y Muro. Eran tiempos revueltos, de un país que no se pacificaba del todo y demasiados protagonistas reclamaban puestos por su participación en la Revolución. Dolores en vida nunca reclamó nada, vivió y murió pobre. Una vez muerta, una amiga, pidió para ella una tumba a perpetuidad, misma que fue concedida, quedó en un lejano rincón del Panteón de Dolores. Cualquiera que la busque encontrará que su tumba ahora pertenece a la familia Rodríguez. No sabemos qué pasó con sus restos, pues como a tantas otras mujeres revolucionarias, no la incluyeron en la rotonda de las personas ilustres”.