Fabián Chaírez: La re interpretación de los símbolos nacionales

La reinterpretación de los símbolos



Dasaheb López

17-diciembre-2019

La exposición pictórica promovida por la Secretaría de Cultura del gobierno federal titulada “Zapata después de Zapata” del artista chiapaneco Fabián Chaírez, ha desatado una enorme polémica que ha cimbrado y movilizado a varios sectores de la sociedad derivando en una confrontación ideológica bastante visceral que se ha desbordado tanto en redes sociales como en todo tipo de medios de comunicación.

Hay quienes aseguran que “el arte está hecho para incitar” y que la obra del pintor chiapaneco lo ha logrado, sin embargo surge la pregunta ¿incitar a qué? de forma muy cómoda, los artistas responden: el arte está para hacer preguntas, no para contestarlas”. Desafortunadamente, quienes utilizan estas expresiones carentes de raciocinio, no se han percatado de que entonces están categorizando a las expresiones artísticas como algo ocioso.

A lo largo de la historia se han podido observar constantes re interpretaciones que van desde lo más sublime que invita a verdaderas transformaciones del pensamiento debido a que cumplen su propósito de comunicar un mensaje concreto, hasta las que resultan incomprensibles, confusas y, en consecuencia intrascendentes. “Todo puede y debe ser re interpretado”  han afirmado por generaciones, los artistas que han, como se dice en el mundo del arte, “Marcado una tendencia”, entonces debemos preguntarnos ¿Qué es lo que escandaliza?

Otras re interpretaciones

Corría el año de 1953 cuando se daba la noticia de que Dámaso Pérez Prado era expulsado de suelo mexicano por haber hecho una re interpretación del Himno Nacional Mexicano al ritmo del mambo. Seis décadas después durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la televisora mexicana “Televisa” lanzó un spot en donde el toque de bandera era interpretado al ritmo de una cumbia, en este caso, ningún sector de la población se sintió indignado por ello, ni hubo pronunciamientos ¿a caso será que lo mexicano puede ser vanalizado, más no re interpretado? o ¿porque ya no nos sentimos tan mexicanos?

Los Héroes

Los héroes y caudillos como los conocemos, son una construcción cultural pues mientras por un lado se exaltan a unos, se omiten a otros descaradamente a conveniencia. Al menos así lo define el historiador Francés Francois Hartog cuando se refiere a los regímenes de historicidad, en donde nos explica cómo se eligen a los héroes, según los intereses de quienes ostenten el poder y, esto a su vez, nos remite a una pregunta fundamental ¿quién es un héroe?

Aunque a muchos ofenderán las siguiente líneas, Tomas Carlyle nos explica que un héroe es aquel que se presenta en el momento exacto de la historia y logra tener un impacto en la continuidad histórica produciendo un sisma. Zapata nació en ese momento y asumió su responsabilidad histórica. Si bien es cierto que Emiliano Zapata no inventó el problema agrario y mucho menos se puede afirmar que el problema de la tenencia de la tierra era exclusivo del Estado de Morelos, si se puede afirmar que la figura del caudillo suriano no puede ser vanalizada con ligereza pues su persona, aglutina la esperanza de un sector que sigue vigente y que existe en una lucha perpetua por alcanzar los ideales de la revolución a más de cien años.

Solamente quien ignora el significado y la trascendencia de un personaje que se ha convertido en símbolo de lo “mexicano” más allá de las fronteras de Morelos y de México y no por “macho” como argumenta el pensamiento absurdo e ignorante que se aferra a un discurso inclusivo  incoherente, si no por defender el derecho de los que no tienen voz, no solamente es ofensivo sino despreciable. Afirmar que “No era su intención causar revuelo con la pintura de Zapata” es evidencia irrefutable de su abismal ignorancia sobre lo que pretende re interpretar  y de que su trabajo es ocioso, lo cual además de irrisorio resulta ridículo.

Es preocupante que el gobierno federal aliente estas expresiones para sacar raja política en un momento en donde diferentes sectores de la población se encuentran en una lucha por definirse a sí mismos para poder ser reconocidos con plenitud en medio del caos y el desorden que la propia autoridad federal genera. La bajeza de estas acciones no es novedosa.

La cobardía de las expresiones del artista resultan enervantes, pues cómodamente arroja la piedra y después esconde la mano al afirmar que la figura central de su exposición “Zapata después de Zapata” no es zapata ¿a caso esta obra es un juego mental? o acaso este artista resultó “mocho”.

Decían los viejos “Tonto pero no pendejo”  pues para lograr su misión de “destruir el machismo nocivo” elige de manera arbitraria iconos que por ninguna razón tienen siquiera la intención de ser símbolos del machismo mexicano. Si se piensa con calma, se entenderá que es una lucha desorientada.

Muchos quisiéramos ver la reacción del primer mandatario, si la obra se hubiese llamado “Madero después de Madero” seguramente no estaría en Bellas Artes y casi seguramente, no hubiese habido ninguna conciliación con sus descendientes, pero dicen que el “hubiera” es consuelo de los tontos, el daño ya está hecho y el mensaje es claro: justo en el centenario del asesinato del caudillo a manos del gobierno federal, Andrés Manuel López Obrador “El Fariseo de la democracia”, celebra acribillando nuevamente a Emiliano Zapata para asegurarse de que muera por completo pues es más fácil pelearse con los muertos.