Una tragedia cercana (Alcohol, jóvenes, gobierno y sociedad)

19.12.2019
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Jorge Juárez Morales

A punto estuvimos de vivir una tragedia de enormes proporciones en esta ciudad. Justo en las fiestas navideñas ocurrió un percance en el que se conjugaron el consumo desmedido de alcohol, la irresponsabilidad juvenil, la debilidad institucional municipal y el jolgorio decembrino.

Sirva el percance ocurrido durante el desfile navideño en la Col. Gabriel Tepepa para reflexionar sobre lo que pasa en nuestra sociedad.

Por un lado está la responsabilidad institucional para el caso del evento en sí: valdría mucho la pena que el Ayuntamiento de la ciudad en su sesión de cabildo a realizarse el día de hoy, dada la gravedad del caso, llamara a comparecer a los principales funcionarios responsables de la seguridad y la protección de la población.

Es importante que los ciudadanos conozcamos si el Director de Tránsito y el Director de Protección Civil actuaron de acuerdo con la magnitud del evento que se llevaba a cabo. Esta valoración debe ser realizada de manera muy responsable, revisando los procedimientos establecidos en los manuales respectivos, que debe haberlos.
Esta medida es muy pertinente porque en esta temporada los festejos abundan y se prevé que haya al menos un desfile más, y, ya hemos sabido del riesgo que corren los visitantes a la iluminación de la calle Galeana.

Se está muy a tiempo de prevenir.
Por otra parte, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Alcohol, Drogas y Tabaco 2016-2017 (ENADT), elaborada por prestigiadas instituciones del sector salud, el consumo de alcohol en México muestra un crecimiento alarmante en la prevalencia del consumo de alcohol en adolescentes, al pasar de 7.1% a 14.5% quienes manifestaron haber consumido alcohol en el último mes y el porcentaje de mujeres adolescentes que presentó dependencia al alcohol se triplicó al pasar de 0.6% a 2%. Mientras que en adultos (18-65 años) el incremento fue de 22.2% a 35% de los encuestados que manifestaron consumo de alcohol en el último mes. En mujeres adultas el porcentaje de dependencia al alcohol se duplicó al pasar de 0.7 a 1.7%.

El alcoholismo es un problema de salud pública, no solo es un vicio individual. Problema que se agrava cuando, según diversos estudios, el consumo de alcohol es un paso previo al consumo de otras drogas y a expresiones de violencia.

Son justamente los jóvenes quienes se ven afectados por este problema, jóvenes como la protagonista de esta tragedia. Un prestigiado investigador de esta ciudad, señala “El sector juvenil es el más propenso a cometer delitos y a ser apresado por ello; esto sucede a nivel nacional y a nivel estatal. Si consideramos aquellas personas que han sido detenidas por algún delito, encontramos que son los jóvenes los que en mayor proporción tienden a ser detenidos por delitos cometidos. Así, los grupos de edad de 18 a 24 años y el de 25 a 29 años son los que en mayor proporción tienden a generar conductas delictivas en el país” (Ramìrez, J. Ariel. 2014).

En el Atlas de la Seguridad y Violencia en Morelos el doctor Ariel Ramírez analiza el entorno familiar como fuente de origen de este problema y ubica a los jóvenes como la parte más vulnerable de una problemática social compleja.

Regresando a la ENADT vale la pena tomar en cuenta las recomendaciones siguientes: El aumento de la disponibilidad requiere: revisar la política de impuestos, la expedición de permisos para la venta de alcohol, la prevención con enfoque de género, y, por supuesto, la disponibilidad del tratamiento para la adicción.

Ahí se encuentra un primer eslabón de la tarea gubernamental, y, también, está ahí buena parte de la responsabilidad institucional en la tragedia del alcoholismo. Es justamente el gobierno municipal el que se encarga de expedir los permisos para la venta de bebidas alcohólicas. Algunas preguntas que es necesario responder son ¿En función de qué se otorgan los permisos de venta de alcohol? ¿Cómo el gobierno municipal atiende el incremento en el consumo de alcohol entre los jóvenes? Y habría muchas más preguntas al respecto.

En la sociedad pasamos muy rápido del jolgorio a la tragedia, mirar a decenas de niños en riesgo nos pone en alerta sobre la vulnerabilidad instantánea y los riesgos colectivos. Esta puede ser una oportunidad para revisar otros aspectos que el jolgorio nos oculta: la responsabilidad gubernamental en la seguridad, la violencia y el alcoholismo juvenil.