“Ley del Garrote”: Herramienta de la T4 en Cuautla

Disturbios en cabildo de Cuautla


OPINIÓN

Dasaheb López

DICIEMBRE 2019.- El municipio de Cuautla se encuentra en una situación alarmante pues con el beneplácito de 9 regibots y la sindica municipal, se ha implantado un estado de terror e impunidad en el municipio, que finalmente se materializó en la simulación de cabildo que pretendía llevarse a cabo este jueves 19 de diciembre en la sede del jacobinismo Cuautlense.

Finalmente la intimidación ejercida por este robespierre Cuautlense, al tener a un grupo de comerciantes ambulantes presentes en cada cabildo o acto público en donde exista la sospecha de que se va a cuestionar al edil, se materializó en una agresión física hacia dos integrantes del cabildo que denunciaron el “agandalle” del titular de la dirección de industria y comercio del municipio al tratar de embolsarse 75 mil pesos por expedir un permiso que no le compete.

La violencia y la intimidación se han convertido en una barrera en la que se escuda el alcalde, seguramente porque sabe que ante el cuestionamiento más ínfimo su imagen de político se va a desmoronar y quedará desnudo ante la mirada de sus verdugos, enmudecido por el temor de no tener una respuesta convincente.

En un análisis estricto de la imagen que divulgó el propio ayuntamiento, podemos hacer una lectura triste.

Al centro, Jesús Corona, abrumado por lo que pareció una epifanía de los días que siguen en su administración ya que seguramente seguirá por el mismo camino, las manos en sus bolsillos demuestran vergüenza por lo ocurrido.

Luce ojeroso, con el ceño duro y los labios paralizados por no poder dar una explicación convincente sobre la “repentina” aparición de estas mujeres que agredieron los regidores inconformes, a pesar de estar frente a la jauría servil pagada por él mismo.

A la Derecha, el regidor Luis Guerra, desconcertado, meditabundo, con la mirada extraviada y con los dedos entrelazados en señal de vergüenza. Quizá tratando de entender cómo fue que un cabildo, donde solo tendría que levantar la mano y posteriormente irse a comer tranquilamente, terminó en una trifulca de estas proporciones.

A la izquierda de Jesús Corona, la síndico municipal, sosteniéndose de la mesa, tal vez por que la fuerza comprada está a punto de abandonarla, con el rostro descompuesto y la mirada extraviada, ¿a caso estará abatida por la culpa de haber vendido su dignidad? o ¿a caso se arrepiente de haberle puesto precio a su silencio? lo que sí es un hecho, es la plena conciencia de su complicidad en estos acontecimientos.

Detrás de ella , retando a las cámaras Rommel Pacheco, orgulloso y empoderado por ser el más fiel de los sirvientes del presidente municipal, luciendo la arrogancia que le da su inexperiencia política.

En el rincón de la foto, al lado de la sindico municipal, impune y con gesto burlón, bastante divertido con los acontecimientos, Cesar Salazar, regidor de quién sabe qué pues su presencia en la toma es tan imperceptible como su actuar en la administración municipal como no sea para vender productos naturistas.

Así las cosas en esta transformación de cuarta que trae de cabeza al municipio de Cuautla, una vez me dijeron que la política es el arte de comer mierda sin hacer gestos, y esta administración, ha demostrado tener un apetito voraz.

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