La desatinada imagen que exprimió hipocresía

Dulce Valdepeña

DICIEMBRE 2019.- No es la primera ocasión que el gobierno de México promueve la obra de Fabián Chairez pero, elegirla como imagen para la publicidad de la exposición “Zapata después de Zapata” es sin duda una desatinada decisión de la Secretaría de Cultura no sólo por la polémica al mostrar a un revolucionario afeminado sino porque es una de las obras cuya ejecución deja mucho qué desear como del autor y del colectivo.

El pintor chiapaneco destaca en su trayectoria por confrontar los prejuicios de una sociedad con una visión irreverente a través de obras ejemplares y un impacto artístico por la expresión, originalidad y excelentes composiciones que cumplen con los principios artísticos y, si dentro de la miríada de definiciones de “lo que es el arte” es incitar, en definitiva, lo cumple aunque debo aclarar que no coincido con esta definición por lo que la opinión personal sobre la obra no es tema de esta publicación.

De entre los sectores que asumen el derecho de calificar la obra y sus efectos es el estado de Morelos, los estudiosos de la historia, alcaldes de municipios de la región oriente y por supuesto, sus descendientes no tardaron en difundir su rechazo al considerar que la obra los ofende.

La ofensa -en parte de esos sectores- se disfraza en la invasión al respeto a la imagen del General Revolucionario de quienes dicen depositar sus ideales pero, lo que molesta es que se saque a Emiliano Zapata del cajón donde por décadas se guardó y que tradicionalmente sólo se exhibe en temporada de procesión, para persignarse o cuando se usa como sahumerio para santificar.

¿A quién ofende cuando el rostro de Zapata se usa en la imagen de un partido político -recientemente por “Fuerza por México”- conformada a todas luces por oportunistas? ¿A quién ofende cuando en el territorio testigo de su nacimiento, lucha y muerte, mandatarios y líderes de gremio evidencian su ignorancia y cacicazgo a costa del pueblo que defendió Zapata? ¿ A quién ofende cuando su mausoleo está inundado de juegos mecánicos como punto de venta para un gobierno corrupto? ¿A quién ofende que la imagen de Zapata la usen políticos para llegar al poder, servirse de él e incluso en los hechos traicionar sus ideales aunque en el discurso afirmen representarlos? ¿ A quién ofende que las tierras que logró regresar sean vendidas y no cultivadas o que, sean los más pequeños productores el sector del que dirigentes campesinos se aprovecharon para obtener riquezas personales?

Emiliano Zapata no es para ponerlo en un altar y forrarlo para luego desempolvarlo y usarlo como escudo, sino para hacerlo valer todos los días.

¿Qué sabe un cacique de un Chico Franco que se jugó la vida y a su familia escondiéndose entre los montes protegiendo una lata que contenía la raíz y razón de Zapata? ¿Lealtad y respeto a su legado cuando se sientan cómodos para disfrutar una ceremonia en su natalicio mientras el pueblo es marginado con vallas metálicas pero que deben tolerar por conveniencia? ¿Llamar a la cordura a un Gobierno Federal que desestimó el centenario luctuoso con nulas actividades que cultiven la protección al patrimonio?

La obra no es nueva, se ha incluido en muchas exposiciones e ilustró en 2015 el libro “Nuestra Señora del Crucigrama”, una colección poética de Rigoberto González pero es hasta hoy que se conoce gracias a la difusión de la Secretaría de Cultura.

¿Provocación intencional desde la institución? No se sabrá de cierto pero es un hecho que nada se hace sin la decisión directa de Andrés Manuel López Obrador a quien en Morelos, pueblos lo declararon persona no grata, tuvo ríspidos encuentros que esta imagen institucional no ayuda a disolver.

El artista ofrece con su estilo otro tipo de masculinidad. La mayoría de sus trabajos los ha realizado a partir de su interés y estudio sobre el tema del género y el impacto social.

Nada de lo ya dicho ofendió más que cuando se cambió virtualmente de género. Su intimidad es en definitiva un terreno que no pudo ser explorado; ¿qué pasaría si se comprobara que su preferencia sexual fue diferente pero oculta? ¿se bajaría del altar donde está? ¿no tendría mausoleo? ¿nadie querría identificarse con él? ¿los ideales y su lucha pasaría a segundo término?

El artista manipuló la justificación de la obra conforme cambiaron las reacciones: fue desde negar que sea Zapata aunque la exposición convocó autores de obras relativas a él a, encabezar una movilización para llamar a reinterpretar la historia. Lo cierto es que, desde una esfera de poder, la herida por el asesinato de estado, infectada y descompuesta en su tejido exprimió la pus que bien vale la pena sanear.