Bartlett: La falacia de la T4

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Dasaheb López

“Procura que tus palabras
sean dulces, por si algún
dia tienes que tragártelas”

 

El desgaste ha hecho que poco a poco la reencarnación del apóstol de la democracia se vaya amoldando a la forma de hacer política en México, buscar el beneficio para el pueblo, pero sin el pueblo, igual que el buen Carlos III. Quizá si no hubiese tardado tanto en terminar la licenciatura en ciencias políticas, hubiese alcanzado a conocer “El contrato Social” de Juan Jacobo Rousseau para comprender la relación que tiene para con la voluntad popular, pero la auténtica y no la que imágina.

Esta supuesta transformación terminó siendo, como dice el vox populi “la misma gata, pero revolcada”, pues AMLO es un lobo disfrazado de oveja. La promesa de acabar con esa maldita corrupción que defnía como la causa de todos los males de esta próspera nación, hoy fue sepultada cínica e impunemtente obligándonos a hacernos una pregunta ¿Con qué corrupción es la que va a acabar? La respuesta fue dada por el mismo al exorcisar a Manuel Bartlett de su oscuro pasado.

Viene a mi memoria el escándalo en el que se vió involucardo el ex presidente Enrique Peña nieto por el tema de la “Casa Blanca”, en donde confiando en la credulidad de los mexicanos, tuvo la brillante idea de nombrar a Vrigilio Andrade para que lo investigara, resultando en que no había tal conflicto y con ello se dio por terminado el asunto. Lo mismo ha ocurrido cuando AMLO prepara esta chuminada disfrazada de una investigación de la SFP para determinar “si existe” un conflicto de interés por parte del Director General de la CFE. Sobra decir que el resultado era evidente pues AMLO, ha adoptado una actitud paternalista para con él.

Cada vez se observa a un Andrés Manuel más cínico y despreocupado, quizá esto se deba a la aprobación popular con la que cuenta, pero lo cierto es, que ningún funcionario ha sido responsabilizado por sus acciones, y, para su mayor vergüenza, han sido las autoriades de los Estados Unidos de Norte América, quienes sí han castigado a los funcionarios que él seguramente perdonaría, como ha ocurrido recientemente con Genaro García Luna.

AMLO no investiga a nadie, no tiene interés en asumir la responsabilidad que prometió en campaña, ahora mismo, durante su administración se siguen conociendo casos de funcionarios públicos que saquean impunemente, y ante ello, prefiere seguir predicando desde el púlpito de la presidencia.