Arquitectura Hostil, Tendencia constructiva en Cuautla

Arquitectura Hostil


Dasaheb López

Desde hace tiempo, la “Arquitectura Hostil” se ha vuelto una tendencia que acompaña la modernización de los “espacios públicos” en Cuautla. En un principio, estos espacios fueron creados para congregar a las masas, con distintos propósitos. Con el paso del tiempo se fueron integrando diversos elementos que fueron fortaleciendo su significado y relevancia social.

La necesidad de que existan espacios de convivencia, es un factor determinante para la construcción de un tejido social. Podría pensarse, quizá, en que forma parte de una estrategia para trasladar estos espacios a los grandes centros comerciales en donde existen condiciones para que esto ocurra, lo cual favorece la propseridad económica para quienes ofrecen sus servicios en estas plazas. Lo que podría pensarse como una estrategia inteligente para coadyuvar al desarrollo económico de estos negocios, técnicamente es una idea perversa pues en realidad está desplazando el flujo económico de un lugar a otro, perjudicando el comercio tradicional.

Lain Borden, historiador de la arquitectura, ha establecido el término mallification pues esta tendencia, busca transformar al individuo, de un ser social, a un potencial consumidor. No se necesita mucha inteligencia para comprender que esta acción atenta contra el comercio tradicional hasta lograr su extinción, para favorecer el desarrollo de complejos comerciales que concentren la actividad económica y la hagan más manejable.

Sin embargo, al menos en Cuautla, se podría decir que en el pecado llevan la penitencia, pues la miopía y la irresponsabilidad con la que se pretende llevar a cabo esta estrategia, ha ocasionado la construcción indiscriminada de “plazas comerciales”. A pesar de que muchas de ellas, por su diseño y ubicación lucen vacías, a la autoridad municipal, le resulta irrelevante, pues lo único que ven, son los recursos que puedan captar por conceptos de licencias y permisos de funcionamiento.

En la más reciente “remodelación” que sufrió la alameda de Cuautla, podemos encontrar un claro ejemplo de esta tendencia arquitectónica. Con un gran espacio descubierto, sin vegetación que cubra a los transeúntes de los inclementes rayos del sol, por lo que luce en la mayor parte del día, vacía. Es hasta la puesta del sol cuando este espacio se puede ver concurrido.

Las flamantes bancas de marmol blanco, son realmente incómodas, no se puede permanecer mucho tiempo en ellas sin que la espalda reclame el esfuerzo que debe hacerse para permanecer erguido, sin resbalarse hacia el piso. Hay quienes afirman que la intención de este diseño, es precisamente ese, lograr que las personas no permanezcan mucho tiempo en este espacio.

1

China, Londres, Canadá, Japón, Estados Unidos, España, contienen algunas de las ciudades que aplican esta nueva tendencia que busca alejar a los “sin techo” hasta de los escalones y bancos de las plazas. Asientos inclinados, piedras estratégicamente diseminadas, con el propósito de mejorar la imagen urbana.

Si los espacios públicos bajo la responsabilidad del municipio, cumplieran con el propósito fundamental de proveer a los ciudadanos un espacio idóneo para la convivencia, simplemente las plazas comerciales no estarían tan concurridas y el comercio tradicional seguiría vigente.

Esta es una forma de control tácita que han implementado en muchas partes del mundo para establecer un control sobre las personas, y que les permiten decidir cómo se mueven y los espacios que pueden ocupar, incluyendo el tiempo que pueden permanecer en él. Esta estrategia ya es utilizada desde hace varias décadas en los establecimientos de comida rápida en donde, mediante el uso de la psicología del color, regulan el tiempo de estancia de los comensales, en este caso, es a través de su configuración.

Podría pensarse que este nuevo diseño de los espacios públicos, represente una solución discreta y “poco” agresiva para evitar el ocio y la vagancia, pero sus implicaciones, en realidad, representan un intento por tener el control sobre las personas y lo que hacen con su tiempo libre.

Cuando las personas convergen en un espacio, se comunican y comparten ideas, quizá sea esto, el mayor temor de una forma de gobierno inoperante que se ha empeñado en acrecentar el resentimiento y la fragmentación social.

Lo que sí es una realidad, es que cada vez existen menos espacios en Cuautla, en donde las personas, en lo individual, o las familias, puedan disfrutar un momento de esparcimiento o, realizar actividades al aire libre, pues tampoco existe una conciencia sobre la mejor forma de aprovechar estos espacios.

El contexto social, político y económico, no de México, sino a nivel mundial influyen mucho en las estrategias que se implementan para resolver “de la mejor manera” los problemas que enfrenta la sociedad. Un ejemplo de ello es el sedentarismo y los padecimientos crónicos que de ello derivan, como una respuesta a las exigencias de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que sitúa a México en el sexto lugar a nivel mundial en diabetes, podemos observar la transformación de los “parques” destinados a la recreación, para ser convertidos en espacios para ejercitarse, los juegos, han sido reemplazados por equipos de gimnasio, para que los visitantes puedan realizar actividades que se vean reflejadas en la mejoría de su condición física, en lugar de divertirse.

Es un hecho que los espacios públicos, se han convertido en un espacio de control social, que si no busca resolver un problema, por lo menos busca desviarlo hacia otra parte de la ciudad en donde no sea visible y afecte la imagen urbana. Por otra parte, se busca desplazar a las nuevas generaciones de los espacios urbanos hacia los centros comerciales.