¿Está fallando AMLO?/I

13.01.20

Jorge Juárez Morales*

OPINIÓN/ Enero 2020

No. No está fallando el gobierno de AMLO.

No está fallando porque no está incumpliendo el compromiso central establecido desde hace décadas: primero los pobres. Este compromiso sigue ocupando gran parte de las labores del gobierno federal en distintos programas, ya sea el polémico Insabi, o el cuestionado apoyo a los jóvenes.

Una revisión superficial de las acciones del primer año de gobierno muestran el interés que se ha puesto en atender el compromiso con los pobres: universidades, adultos mayores, becas a discapacitados, Diconsa, entre otros más, son programas que están en marcha, además, se incrementa el salario mínimo y se promueve la democracia sindical. Errores, muchos, y seguramente prevalecerán en diversas áreas: las largas filas de mujeres en las afueras del Bansefi, la exclusión de ciertos productores agropecuarios, los hoyos que se hacen sin que los árboles lleguen, etc. Pero el compromiso sigue firme, primero los pobres.

Si se quiere evaluar el trabajo de AMLO de manera seria y no solo a partir de la propaganda negra, los elementos tienen que ser otros. Enseguida algunos de esos elementos, desde mi consideración.

¿Un gobierno para los pobres o de los pobres? Lo primero es que a muchos pobres les quitaron el privilegio de la pobreza y, por tanto, han olvidado que la pobreza tiene una causa, y esa causa es la explotación por medio de la apropiación de la riqueza. Sí, a una inmensa mayoría se le ha convencido, a través de diversos medios, que es pobre porque Dios así lo quiere o porque tiene mala suerte, o porque el gobierno no lo deja “crecer”. Entonces, la pobreza es una condena, y la condena será eterna: la inmensa mayoría seremos miserables y unos cuantos serán ricos, inmensamente ricos. Entonces, un gobierno que pone por delante la atención a los pobres es un gobierno que tendrá el apoyo de la mayoría, porque despierta esperanza, pero ¿eso terminará con la pobreza? ¡No!.

He aquí el primer detalle, AMLO nunca ha dicho que “por el bien de todos un gobierno de los pobres”. No, él solo ha dicho, primero los pobres.

En este primer año ha sentado las bases jurídicas, políticas y administrativas para que quienes estaban olvidados puedan recuperar las condiciones mínimas de sobrevivencia y eso, no es nada fácil, no es fácil cuando se tienen estructuras y superestructuras con muchas décadas de arraigo: el gobierno estaba al servicio de unos cuantos, las iglesias les encubrían sus pecados y los medios legitimaban sus acciones. Y ya vimos que en los sexenios de la “alternancia y la transición”, nada cambió. Aquí un avance sustancial del actual gobierno: se desmantelan las estructuras administrativas del antiguo régimen y se combate a la corrupción. Se hace posible la atención a los pobres, pero no se cambian las condiciones de explotación, es decir, las estructuras del capitalismo en las que hay un patrón que explota y un trabajador que es explotado permanecen. Es un gobierno para los pobres.