El Teatro Narciso Mendoza y la dolorosa lección que no conviene olvidar

 

Dulce Valdepeña

ENERO 2020.- La crónica del escritor Gilberto Rendón Ortiz sobre la metamorfosis que sufrió el Teatro Narciso Mendoza es una valiosa vacuna contra la amnesia para el pueblo de Cuautla.

Lo que describe como un “asalto a despoblado” deja como herencia una “dolorosa lección que no conviene olvidar. La ciudadanía no puede ser pasiva ante los desarreglos del gobierno municipal elegido por el mismo pueblo, ni mucho menos permanecer en la ignorancia de los convenios y tratos en que se compromete el futuro de la ciudad”.

Este mes en que se conmemora un aniversario más del “Narciso Mendoza” como teatro, se expone en el lobby una escueta exposición de impresiones referentes al recinto, entre ellas, la puesta en venta del inmueble en una faceta reciente que muchos cuautlenses aún recuerdan.

Lo curioso es que, en las descripciones, los textos fueron elegidos para maquillar la historia del teatro ocultando los desperfectos como quien barre el polvo debajo de la alfombra. Pero, una minuciosa revisión hace encontrar que también se puede aprender de lo que antes fue basura.

“Al mismo tiempo que se sucedía la era de oro e las grandes orquestas mexicanas, el cine en los años 40 del siglo XX se había vuelto un gran negocio. Los políticos entonces pensaron en hacer su propio negocio”

Rendón Ortiz, junto con el pintor y arquitecto Humberto Castruita formaron parte de un grupo de cuautlenses interesados en la recuperación del teatro como patrimonio municipal solicitó información al gobierno del estado cuyo ejecutivo de entonces, Sergio Estrada Cagigal puso a disposición personal que al final entregó un legajo de documentos que destapó una historia de corrupción.

“Salió a la luz el decreto 52 del Congreso del Estado del 6 de enero de 1946, el teatro según se estableció, tendría que haber regresado a la ciudad en 1961 0 en 1966”

Alejandro Perdomo, diputado federal; Mauro Belauzarán, presiente municipal; Guadalupe Castillo con la comisión de Hacienda y José Balbuena como síndico pensaron en adaptar el teatro para que fuera una sala cinematográfica y no un simple “teatrito de provincia” y se les ocurrió en hipotecar el lugar por 73 mil pesos con el predio como garantía al Banco Fiduciario del Ahorro. Para cumplir con los requisitos, el 18 de septiembre de 1943 el teatro obtuvo su registro de propiedad a nombre de la ciudad de Cuautla y el 23 de diciembre se firma el contrato hipotecario con el diputado Perdomo como arrendatario.

El adeudo se cubriría en cómodas anualidades de cuatro mil pesos, la primera a partir del 25 de junio de 1945. No se hace proyecto alguno y el 6 de enero de 1946 se rescindió el contrato que tenía el ayuntamiento con Alejandro Perdomo.

En el decreto 52 se vuelve a arrendar el teatro, ahora a la compañía Cines del Sur. Se autoriza otra hipoteca para realizar el proyecto que se tiene del nuevo teatro ahora por 500 mil pesos con la obligación de pagar los 73 mil pesos de la hipoteca.

La imagen de Manuel Gual Vidal se incluyó en la exposición vigente en el lobby del Teatro. Quien fue el Secretario de Educación Pública en el gobierno de Miguel Alemán Valdés fue el beneficiario del decreto 52 que autorizaba el nuevo arrendamiento y el nuevo crédito a su compañía, Cines del Sur.

Gual Vidal dejó de cumplir con el contrato, no obtuvo ningún dinero, no hizo ninguna construcción, sólo dejó de pagar las cédulas hipotecarias, dejó que el banco embargara el inmueble y apenas ocurrió, se apuró a comprar el viejo teatro al banco por 82 mil pesos pero con el nombre de la compañía “Cinematográficas del Sur”. Al mismo tiempo obtuvo un crédito del mismo banco por 140 mil pesos para construir su teatro, “todo le salió redondito”, ilustra Rendón.

El decreto 52 lo proporcionó el historiador Carlos Barreto en la investigación que hizo en 2004. “No hacía falta examinarlo, desde el punto de vista legal bastaba rastrear los registros de propiedad y las transferencias de un actor a otro. Sin embargo, este documento es clave. Permite conocer entre otras cuestiones, cómo el ayuntamiento local y el Congreso del Estado trabajaron a marchas forzadas a favor del señor Manuel Gual Vidal, un político ambicioso en ascenso a punto de ser nombrado Secretario de Educación Pública, luego de haber asaltado la rectoría de la UNAM”.

Así, en sesión extraordinaria el día 22 de diciembre de 1945, sábado (lúnes era 24 y martes Navidad), el cabildo municipal autorizó la celebración de un contrato con la compañía Cines del Sur. De inmediato el Congreso del Estado, se reunió el viernes 28 de diciembre para sacar adelante el decreto constitucional, el cual pasó a manos del gobernador el día 2 de enero de 1946 con la orden de que se publicara en el diario oficial y entrase en vigor a partir de entonces, lo cual se hace el 6 de enero, domingo.

La mesa quedó servida para el señor Secretario de Educación pública del sexenio alemanista 1946-1952.

 Los siguientes presidentes municipales tuvieron conocimiento del caso. Rendón concluye que todos aprobaron el decreto 51, lo reformaron en el decreto 54 y, a sabiendas de que no se había realizado ninguna obra con el importe del crédito otorgado en 1943, sacaron adelante el Decreto 52 autorizando una cifra escandalosa de endeudamiento y propiciando que el señor Gual Vidal permitiera la pérdida del teatro para adquirirlo después.

Se pagaron varios millones de pesos por el cine Narciso Mendoza y se devolvió a la ciudad durante la administración de Arturo Cruz Mendoza pero, para el escritor:

 La casualidad, las circunstancias que se fueron dando, devolvió el teatro a la ciudad. Ni al presidente municipal de Cuautla, ni al gobernador del estado, protagonistas por fuerza de la gravedad, importaba un cacahuate el asunto, pero se dejaron llevar por el peso de las circunstancias.

se rescataron los murales del maestro Arturo Estrada y su asistente Lorenzo Guerrero y con la administración de Jesús González Otero se consiguió un recurso de 10 millones de pesos para su remodelación como lo conocemos ahora.

Aquí la crónica completa:

http://galeon.com/teatronarcisomendoza/Narciso/index.html

Cabe destacar que fue en 1889 cuando se inauguró en la ciudad de Cuautla como
“Teatro General Carlos Pacheco”, en honor al Gobernador y
ministro de fomento en el gobierno de Porfirio Díaz. Para la construcción de este
Teatro se invirtieron $15,000.00 M.N 00/100, cubiertos, una parte, por el erario
municipal y, otra, por los hacendados de la región Cuautla, Don Manuel de la
Torre y Mier, Don Delfino Sánchez y Don Manuel Mendoza Cortina.

El cine cierra sus puertas en 1987 por diversas situaciones financieras y en la
administración municipal 2003-2006 presidida por el Dr. Arturo Cruz Mendoza,
regresa a manos del Municipio, al adquirirlo con recursos propios y reabriendo sus
puertas en la velada cívico cultural del 29 de septiembre de 2005. Desde entonces
ha tenido tres restauraciones.

http://marcojuridico.morelos.gob.mx/archivos/acuerdos_estatales/pdf/ATEATRONMCUAMO.pdf