EL CAMINO DE LA VIDA

J. Enrique Alvarez Alcántara

16 de marzo de 2020

RAIN MAN

A: Mayra Santoveña, Gerardo Maldonado, Óscar Menéndez y José Peguero.

Antes de proseguir con la narración historiográfica del trayecto recorrido desde los Trastornos Autistas del Contacto Afectivo y la Psicopatía Autista hasta los Trastornos del Espectro Autista, así como del papel jugado por la psiquiatra Lorna Wing y el grupo de Londres, no quiero dejar de narrar el impacto que tuvo en este suceso la producción, dirección y proyección de la película Rain Man.

Del 20 de enero al 24 de febrero de 1984, el Dr. Juan Enrique Azcoaga impartió un curso de actualización denominado “Las Aplicaciones de la Neuropsicología a la Salud de la Población: Neuropsicología Infantil”, organizado por la Facultad de Psicología de la UNAM, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud. En dicho curso, y tengo aún muy vivo el recuerdo de ello, el Dr. Azcoaga, hablándonos acerca de la prosopagnosia, nos refirió un trabajo publicado por el Dr. Oliver W. Sacks intitulado El Hombre que Confundió a su Mujer con un Sombrero.

Unos pocos años después, siendo ya catedrático en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), e impartiendo la materia Neuropatología Correlativa, en la Facultad de Psicología, narré el Trastorno de la prosopagnosia y referí como un auténtico narrador de historias clínicas al Dr. Sacks. Una alumna que en ese entonces cursaba la asignatura conmigo, Mariana Sam Fernández, en un viaje que realizó a Barcelona, España, encontró en una librería el libro de Sacks, El Hombre que Confundió a su Mujer con un Sombrero; lo compró y, aún agradecido por ello, me lo obsequió.

En la última parte de este libro titulada El Mundo de los Simples, en su capítulo 23, Los Gemelos, y en su capítulo 24, El Artista Autista, nos presenta un mundo, para esa época, aún desconocido más allá de quienes accedíamos de motu propio a información relacionada con el asunto del autismo.

Según narra Steve Silberman, Barry Morrow conoció a un personaje cuyo nombre era Bill, quien desde 1920, a la edad de 7 años, fue internado en una institución para “retrasados”. Posteriormente fue enviado a una institución psiquiátrica que se conocía como Escuela Estatal Faribault para Retrasados Mentales y Epilépticos. Hacia el año de 1925 se pidió la libertad condicional de Bill. Bill no era autista, aunque la esquizofrenia infantil era un diagnóstico habitual en el Hospital Faribault.

Para esa época Morrow había empezado a filmar vídeos para la universidad sobre temas diversos relacionados con la discapacidad y tuvo la ocurrencia de que Bill podía ser el tema de un documental y, en 1981, se proyectó el documental Bill, protagonizado por Mike Rooney y Dennis Quaid, en el papel de Morrow. La película ganó un premio Emy, un premio Peabody y dos Globos de Oro.

En 1984 Morrow conoció a un personaje de nombre Kim Peek quien tenía los huesos del cráneo inadecuadamente acomodados; tenía agenesia (no se formó) del cuerpo calloso. A los 9 años de edad un neurólogo dijo a sus padres que tenía un retraso irreversible. A los 18 meses memorizaba todos los libros que sus padres le leían, palabra por palabra. A partir de los 3 años fue capaz de leer dos páginas de un libro de manera simultánea, una con el ojo derecho y otra con el izquierdo.

A lo 14 años de edad ya dominaba el currículo escolar de secundaria; sin embargo, no sabía vestirse solo y era incapaz de atender sus necesidades básicas sin ayuda. Peek era un autista prodigio. Era, además, capaz de recordar partituras completas de música clásica, nota por nota. En fin, Peek era: “Un hombre con más información en su cabeza que la de las enciclopedias que se vendían por aquella época”.

La idea original de Morrow, según narra Silberman, tenía un personaje principal cuyo nombre era Raynmod Babbitt, quien era una mezcla de Kim Peek y Bill. En su afán, Morrow, creó a otro personaje, el hermano menor de Raynmod, Charlie, como su antípoda.

En lugar de que Raynmod se “volviera humano de verdad” al curarse de su discapacidad, Charlie aprendería qué era lo realmente importante de la vida al interactuar con su hermano; tal y como Morrow había aprendido con Bill, pues Morrow, había convivido con Bill varios años hasta su muerte.

Hacia el año de 1986, Morrow fue notificado por Hollywood de que su guion podría ser producido y proyectado en las pantallas.

Otra vez, dice Silberman: “Por suerte para Morrow su borrado aterrizó en el escritorio del super agente Michael Ovitz, quien se lo envió a uno de los nombres más candentes en las marquesinas de los cines en aquellos momentos: Dustin Hoffman (…) Ovitz pensaba que Hoffman interpretaría a Charlie y Bill Murray a Raynmod”.

Como sabemos, ese no fue el resultado, Dustin Hoffman interpretó el papel de Raynmod Babbitt y Tom Cruise, el de Charlie.

Dustin Hoffman concertó una reunión en Hollywood con Kim Peek y su padre para ir construyendo el personaje de Raynmod Babbitt; Tom Cruise participó en todas las reuniones.

Morrow no había escuchado nunca la palabra “autismo” cuando escribió el primer borrador de Rain Man por ello solicitó asesoría y atención y lo canalizaron con dos psicólogos: Peter Tanguay y, asombroso el dato, Bernard Rimland. A través de Rimland Hoffman conoció el libro de Temple Grandin: Emergence, y buscó a Temple. Hoffman también se entrevisto varias veces con Oliver Sacks en su casa. Por su parte, Bernard Rimland los puso en contacto con varios padres de su red, entre ellos Ruth Christ Sullivan, cuyo hijo tenía diagnóstico de autismo. Por ejemplo, las escenas de Rainmond multiplicando mentalmente números infinitos, alineando de manera compulsiva el salero y el pimentero y tomando fotografías con una cámara en el coche se inspiraron en Joe.

Como podemos apreciar, el personaje de Raynmod Babbitt es una mezcla de Bill, Kim Peek, Joe y uno de los gemelos autista de Oliver Sacks, George Finn. Mientras que el personaje de Charlie se inspiraba en la propia vivencia de Morrow. Como dato curioso conviene decir que Steven Spielberg, ampliamente conocido en el medio, se propuso rescatar del olvido el proyecto Rain Man. Sin embargo, abandonó el proyecto para dirigir Indiana Jones y la Última Cruzada.

Todo parecía indicar que Rain Man quedaría en el olvido para siempre. Ello, por fortuna, no fue así. Barry Levinson se propuso dirigir la película. “Finalmente, las estrellas se alinearon y el autismo se preparó para hacer su debut en la pantalla”.

Una vez más, el guion, hasta donde había avanzado, fue presentado a un psiquiatra de Wisconsin, experto mundial en el Síndrome de los Savant Autistic, pues ya había publicado su libro Islands of Genius, quien se llamaba Darold Treffert; este sugirió cambiar el “final feliz” del guion original, tan sólo porque no es realista. No existe una cura universal para el autismo, decía Treffert. Una vez que se proyectó en las salas la película, los “críticos más destacados” discreparon de la película. Sin embargo, al público le fascinó ésta. Como se sabe, el film obtuvo los reconocimientos de Hollywood a la mejor película, al mejor actor principal, al mejor director y al mejor guion; además obtuvo varios Globos de Oro, entre otros reconocimientos.

Podemos reconocer que el personaje de Raynmod Babbitt colocó al autismo como un trastorno reconocible y familiar, incluso para quienes no tenían conocimiento del tema.

Asimismo, una ola creciente de interés por el autismo sacudió los medios de comunicación. También, mostró que las ideas de Kanner para comprender el autismo eran insuficientes.

Finalmente, podemos concordar en esto con Sacks, Silberman, Rimland y Treffert: “Una película hizo más por el autismo de lo que habíamos conseguido nosotros en 25 años trabajando juntos a nivel mundial” y Rain Man fue sólo el principio.