¿Está fallando AMLO?/II

19.03.20

Jorge Juárez Morales*

En la primera parte de esta reflexión concluyo diciendo que el de AMLO es un gobierno para los pobres. En buena medida se busca atender las necesidades de discapacitados, personas de la tercera edad, jóvenes y muchos más que, durante décadas, estuvieron condenados a la marginalidad. Son dádivas, dicen los más críticos. Son derechos sociales y deben plasmarse en la Constitución, y como derechos su acceso debe ser universal, afirmamos otros.
Yo creo que el gobierno como tal puede tener fallas y algunas de ellas muy graves. Por ejemplo: la corrupción en la entrega de fertilizantes denunciada por la Unión de Pueblos de Guerrero, el descontrol en la transición Seguro Popular – INSABI, el tremendo caso de Ovidio Guzmán, entre otras. Pero lo que no se debe perder de vista son las grandes líneas de esto que se ha llamado la 4ª Transformación: La economía, la política y los derechos sociales.
Trataré de hacer una revisión desde mi propia experiencia (como ya lo había señalado). En esta ocasión abordaré aspectos económicos. Empecemos por recordar que desde 1988 a los “cardenistas” se nos tachaba de comunistas y que de llegar al poder Cárdenas primero, y López Obrador después, iban a quitarle sus casas a la gente, limitarían el número de hijos en cada pareja y, un sinfín de tonterías con las que se espantaba a la
gente. Lo cierto es que desde entonces se cuestionaba severamente el modelo económico que se estaba implementando. Durante el periodo de Salinas de Gortari se cuestionó seriamente la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pues se preveía que sus beneficios serían para las elites, tal y como ocurrió.
Junto a esa apertura comercial vino el desastre en el sector rural y en la planta productiva. A grandes líneas, lo que se “salvó” en el periodo neoliberal que abarca tres décadas a partir de 1988 fue el sector turístico, la agricultura industrial y la maquila de automóviles.
En Morelos se afectó gravemente al campo. Por ejemplo, en septiembre de 2009 entrevisté al Ing. José Candanosa, dirigente de los arroceros y me dijo “con el TLC nos mandaron a la guerra y nos partieron toda la madre”. Así fue. Las fértiles tierras del ejido de Cuautla ubicadas al poniente del “Asoleadero” dejaron de sembrarse y hoy son nuevos asentamientos urbanos. El cultivo de arroz, el mejor del mundo, casi ha desaparecido. Ya entonces, señalaba, con mucha claridad otro problema:
“El estado dejó el campo al libre mercado, a la libre competencia. Después de sortear todos losobstáculos, el productor lleva su mercancía a la Central de Abasto a ver quién se la compra ya ver a como se la pagan. No hay ninguna investigación de mercado orientada a que el productor pueda estabilizar sus ingresos”. También señaló lo referente a la dependencia de agroquímicos y los efectos nocivos de la agricultura industrial sobre la tierra.
Eso pasó en el sector primario, en la industria las cosas no fueron mejor. En la región se establecieron Saint Gobain y Burlington, acaso unas industrias más. La micro, pequeña y mediana empresa está desarticulada, en la informalidad y con tecnología obsoleta.

En cuanto al sector terciario de la economía, bajo el modelo de eliminación del estado, surgieron como hongos las escuelas y crecieron los hospitales privados: El Colegio del Norte, Stratford, Del Valle y muchas marcas más. Creció la Clínica del Ángel, el Constituyentes estrenó edificio, surgió el Centro Médico San Diego y otros más pequeños.
Por otro lado, surgió vigorosamente un sector de entidades de microcrédito. Cuautla y el oriente de Morelos se convirtieron en el laboratorio de los seguidores de Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank. Una de las primeras organizaciones dedicadas a prestar el dinero que recibían vía los Fideicomisos Instituidos con Relación a la Agricultura FIRA-Banco de México a tasas de no más de 12% anual, y lo colocaban a tasas de más de 70 y hasta 120% anual es FINCA-México. Como ella se encuentra CAME, Compartamos Banco, En Comunidad, Financiera Independencia y tantas otras.
Mediante la metodología de bancos comunales o grupos solidarios generaron una gran clientela entre los pobres, principalmente atienden a las mujeres.
Al mismo tiempo que se desmanteló la planta productiva, se contuvieron los salarios, nunca hubo un incremento sustancial, pues se crearía inflación, decían.
Esto que observo es producto de una política dictada desde la metrópoli. Se desmantelaron las cadenas productivas regionales y se privilegio a los capitales extranjeros.
Entonces ¿qué está haciendo el actual gobierno? Enseguida mi propia apreciación, con algunas precisiones sobre los resultados alcanzados y las perspectivas.
1. La producción agrícola.
Para empezar cambió el nombre de la secretaría del ramo y puso al frente a un equipo “interesante”: un Víctor (Villalobos) orientado a la productividad, otro Víctor (Suárez) altamente comprometido con la agricultura campesina, les acompañan personas como Salvador Fernández que cuando lo visitamos con el Consejo de Productores de Amaranto de Morelos conocía a la perfección la propuesta previamente enviada. Está también en ese sector Emilio García Jiménez, dirigente histórico del movimiento campesino.
Para empezar, se trata de recuperar la soberanía alimentaria. Se busca aumentar la producción de granos básicos: maíz, frijol, arroz, trigo, principalmente; para ello se establecen estímulos económicos, y, sobre todo, se promueve la agricultura sustentable impulsando experiencias exitosas de producción de abonos e insumos orgánicos. Se cambia el modelo de asistencia técnica para acompañar desde la organización hasta la comercialización a los productores. Como lo dijo recientemente Moisés Delgado: es el modelo de la Tosepan Titatanizke (http://www.tosepan.com/) llevado a nivel nacional.
Notoriamente hay un enfoque totalmente diferente en la política agropecuaria.

La prioridad son los pequeños productores, sin abandonar a aquellos que cultivan grandes extensiones y producen para la exportación. Además, se terminó con el modelo clientelar-corporativo que permitió el enriquecimiento de “líderes” al estilo Álvaro López de la UNTA.
Al terminarse con el modelo impuesto “de fuera” que se tradujo en el abandono de la producción, se cambió de tajo la relación entre los productores y el gobierno. Esto tomó de sorpresa a la gran mayoría.

Los retos son grandes y de diverso tipo:
a. El gobierno requiere comunicar con mayor eficacia sus propósitos y los programas que hagenerado.
b. El gobierno debe vigilar el desempeño de los funcionarios, no es posible que en Morelos siga como representante de SADER un tipo (Arizmendi) que proviene de lo peor de los gobiernos anteriores sin compromiso por atender a los pequeños productores.
c. Los ejidos deben ser los actores centrales de este proceso de cambio, estableciendo planes de desarrollo regional y denunciando la corrupción que aún prevalece. Lo realizado por la Unión de Pueblos de Guerrero es un buen ejemplo: https://suracapulco.mx/impreso/9/que- hay-detras-del-fertilizante-en-guerrero/ y https://suracapulco.mx/impreso/principal/se- investigara-probable-corrupcion-en-el-programa-de-fertilizante%e2%80%88amlo/

d. Es necesario generar e impulsar alternativas de comercialización propias, que acerquen a los productores con los consumidores.
e. Articular el trabajo de los tres niveles de gobierno dará mayor eficacia al presupuesto y a los programas. No es posible que en Cuautla se dediquen a repartir aspersoras y gallinas, sin ninguna estrategia de desarrollo.
f. Revisar con los productores el resultado de programas como el apoyo a cañeros, o el precio del maíz permitirá que se incremente la producción.
Evidentemente, los productores, conocen mucho más de lo que está pasando y lo que se puede hacer para incrementar la producción.

Me queda claro que hay una gran apertura del gobierno federal para atender las necesidades del campo, pero hace falta que desde las uniones de productores se fortalezca la organización y se impulse el cambio.
Fortalecer este sector tendrá un fuerte impacto en la economía, pues se generan empleos y se elevan los ingresos de la gente. Hay tiempo para lograrlo, pero se debe ir más aprisa.