Bendita agua…Agua Bendita

No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla

1 Corintios 10:13

LA SAETA/ Dulce Valdepeña

MARZO 2020/ ¡¿Qué sería sin agua?!  Para matar el virus la recomendación parece simple y barata: agua y jabón. Dicen los expertos que, con esta mezcla básica, la Corona del virus se deshace y muere.

¿Habremos de esperar otra oportunidad para valorar este recurso natural? Así también el esfuerzo a contracorriente de pocos que inciden en garantizar el acceso a la población y políticas públicas que mejoren el aprovechamiento del agua.

Para contrarrestar la pandemia del Covid-19 la recomendación de lavarse las manos constantemente es fundamental y gran parte de las poblaciones que han registrado la dispersión del virus tiene acceso al derecho.

Tan sólo hace 200 años la población del mundo contaba con no más de mil millones de personas. Gracias a la modernización, la industrialización, las mejoras en la sanidad y la agricultura, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente.

“Tan considerablemente que ha resultado en un incremento dramático de las habitantes del mundo: Según cálculos de ONU actualmente somos en torno a 7,5 mil millones. Y aunque la tendencia de este crecimiento intensivo está bajando en los últimos años, para 2050 está previsto que seamos alrededor de 9 mil millones de habitantes”, señala el portal IAgua.

Los métodos científicos son ahora más que nunca reconocidos, “es tiempo de la ciencia”, dicen algunos. Pues bien, hagamos caso de las advertencias.

Los científicos alertan de que la mala administración de los recursos y el cambio climático pueden tener consecuencias catastróficas si las autoridades no unen sus esfuerzos para mejorar y optimizar su consumo y gestión. Si no se hace algo, hay altas probabilidades de que surjan tensiones políticas, movimientos masivos de refugiados ambientales e incluso guerras.

Consejos de gobierno en todo el mundo han apresurado la atención al servicio del agua en su distribución, medidas fiscales, higiene, etcétera y , puesto atención a los especialistas, la corrupción e intereses personales por ahora, han quedado fuera del escenario.

El 70% de la superficie de la tierra es agua, pero de ese volumen constante, sobre 1.386.000 metros cúbicos, el 97,5% es agua de mar no apta para el consumo humano. Según el Programa de Monitoreo Conjunto (JMP) de la Organización Mundial de la Salud y Unicef 3.000 millones de personas en el mundo no disponen de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón en su hogar.

Hoy los ambientalistas están dentro del sector que por la inercia de la modernidad habían sido marginados. “Evitar esto está en nuestras manos” han dicho por décadas para encontrar finalmente el equilibro entre la naturaleza y la humanidad.

El mensaje generalizado es que, se puede empezar con controlar la actividad humana, que en las últimas décadas ha dejado su marca en el consumo de agua y el cambio en el clima, como la erosión, contaminación y el drenaje de los ríos y acuíferos subterráneos. No obstante, cuando es demasiado tarde para estas medidas preventivas y la población se enfrente ante sequías o una grave falta de agua potable, aún se puede hacer algo.

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