DÍA MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO, AJEDREZ Y NIÑOS PRODIGIO. (PRIMERA PARTE)

BREVES HISTORIAS Y ALGO MÁS

 

  1. Enrique Alvarez Alcántara

 

01/04/20. Año del COVID-19

 

DÍA MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO,

AJEDREZ Y NIÑOS PRODIGIO. (PRIMERA PARTE)

 

A: Bernardo Fernández (BEF)

A: René Santoveña Arredondo

A: Claudia García

 

El próximo jueves 02 de abril del 2020, año del COVID-19, se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

 

Para mostrar algo de ello con respecto al Síndrome de Asperger, especularé un poco sobre éste y el ajedrez.

 

En un muy reciente libro que recién acabo de leer, cuyo título es: Esto no estaba escrito en mi libro de historia del ajedrez (que espero no haya leído el Psic. René Santoveña, y no por mala fe, sino para sorprenderlo, cosa que no es fácil, de Antonio Gude, Ed. Almuzara, 2018), dedica un capítulo, el segundo, a “La Fabulosa Historia de los Niños Prodigio”, entre los cuales destaca, en primer lugar, el impresionante y, según mi opinión, muy probablemente joven con Síndrome de Asperger, Paul Morphy.

 

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Paul Morphy nació en Nueva Orleans un día 22 de junio de 1837.

 

Según refiere Antonio Gude: “El joven Morphy poseía grandes dotes intelectuales, como una portentosa memoria que le permitía recitar el Código Civil de Lousiana (…) Además conocía varios idiomas que con el tiempo llegó a hablar con absoluta fluidez. (…) También estaba dotado para la música, herencia genética de su madre, que era una excelente pianista”.

 

Según se sabe, hacia el año de 1857, cuando apenas hubo cumplido los 19 años, terminó la carrera de Leyes en la Universidad de Luisiana; empero, como por Ley la abogacía podía ejercerse has cumplida una edad de 21 años, decidió jugar ajedrez de competencias durante ese periodo de espera.

 

Durante ese mismo periodo: “Se realizó el I Congreso Americano de Ajedrez, en el cual participaron 16 jugadores; Paul Morphy venció a todos sus rivales, ganando nueve partidas y empatando una. La final se enfrentaron Louis Paulsen, alemán, y Paul Morphy. Éste fue quien indudablemente ganó”.

 

Una vez que fue proclamado Campeón de los Estados Unidos, se dedicó a realizar exhibiciones de partidas simultáneas, de las cuales obtuvo 107 victorias, 18 empates y 36 derrotas.

 

Posteriormente, comenzó a realizar exhibiciones de juegos “a ciegas”, sin ver los tableros y, al mismo tiempo, simultáneas.

 

Según se cuenta: “Paul Morphy, en París, el 27 de septiembre de 1857, realiza su famosa exhibición a la ciega, enfrentándose a ocho tableros en el Café de La Régence, de los que ganó seis y empató dos, recibiendo a su conclusión una ovación tan estruendosa que Morphy y sus amigos tuvieron problemas para eludir la muchedumbre y refugiarse en el Hotel de Breteuil, donde se hospedaba’”.

 

A partir de 1859 decide jugar únicamente con estadounidenses dando de ventaja un caballo. Su interés por jugar seriamente el ajedrez decrece y desde ese mismo año comienza su extinción.

 

Determinó abrir ya un Bufete Jurídico, pero fracasó.

 

Al estallar la Guerra de Secesión de los EE.UU. se diluyó y entonces, según se dice, aparecen sus primeros síntomas de Trastornos Mentales.

 

A partir de ello, Paul Morphy desaparece como referente.

 

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José Raúl Capablanca, otro de nuestros personajes, nació en La Habana, Cuba, un día 19 de noviembre de 1888.

 

Según sus diversas biografías, a la edad de cuatro años aprendió el movimiento de las piezas del ajedrez, viendo tan sólo jugar a su padre con un amigo. Siempre veía jugar a ambos y, según se dice, los sorprendió el día que corrigió a su padre diciéndole que realizó una jugada ilegal.

 

José Raúl se aficionó tanto que su padre le prohibió jugar al ajedrez; sin embargo, al cumplir los doce años, en el año de 1901, durante un match, Capablanca derrota al campeón de Cuba irrefutablemente.

 

Para el año de 1909, cuando José Raúl tenía 21 años apenas, el campeón de los EE. UU, Frank James Marshall, convoca a un match con el joven Capablanca y para asombro de los conocedores, otra vez Capablanca derrota contundentemente al campeón.

 

Hacia el año de 1911 se realizó el Torneo de San Sebastián y fue invitado el joven José Raúl, pese a que lo vetaron los grandes maestros mundialmente reconocidos del ajedrez, entre ellos Nimzovich y Bernstein, quienes no lo consideraban con suficientes recursos para medirse con ellos. La sorpresa fue superlativa dado que no sólo derrotó a sus objetores, sino que logró ganar el primer lugar del torneo, muy por delante de quienes lo vetaron.

 

Según se cuenta: “Al pasar por una mesa donde algunos maestros analizaban sesudamente una posición, el impecable triunfador les dijo: ‘Cuando ustedes ven una posición, se preguntan qué sucede, qué sucederá. Yo lo sé’”.

 

En otra anécdota que narra el gran maestro A. Alekhine se cuenta que: “En el Torneo de San Petersburgo, en una conversación privada, Alekhine le confesó a Ossip Bernstein que estaba preparándose para disputarle el título mundial a Capablanca, ‘Pero el campeón es Lasker’ objetó Bernstein, ‘Pronto lo será Capablanca. Contestó Alekhine

 

Estallo la Primera Guerra Mundial y, una vez concluida, se dio el encuentro tan esperado entre Lasker y Capablanca en La Habana; no resulta innecesario decir que José Raúl apabulló al Campeón Lasker arrebatándole el trono.

 

Lo único que hizo Capablanca fue jugar al ajedrez hasta que el día 07 de marzo de 1942 tuvo una hemorragia cerebral y murió el 08 de marzo.

 

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Samuel Rshevsky, quien desde pequeño fue “mono de circo” en exhibiciones sobre el juego del ajedrez, es otro de nuestros personajes.

 

Aprendió, según se dice, a jugar el ajedrez a una edad de cinco años. A la edad de siete años era conocido ya como el “Niño Prodigio del Ajedrez”, en la historia de este juego.

 

Habiendo nacido en el año de 1912, en los EE. UU, no acudió ningún día a la escuela. Sin embargo, a consecuencia de su “intelecto extraordinario”, en el año de 1920, cuando el pequeño tenía 8 años, la psiquiatra Franziska Baumargten aplicó diversos test a Reshevsky; y comentó ésta, por ejemplo, que “ante preguntas tales como ¿Qué harías si estás solo en casa y de repente se prende fuego en una cortina?, respondió: ‘llenaría un cubo de agua y apagaría el fuego’. ‘¿No sería mejor llamar a los bomberos?’. No, puedo ocuparme yo solo’”, pero por otro lado los déficits educativos eran notables.

 

Según el informe de la Dra.: “No podía reconocer a un león, ni a un mono, un tigre o un camello. A un zorro o un lobo los llamaba perro. A un murciélago lo llamaba pájaro… Cuando se le mostró el grabado de una seta dijo: ¡Chocolate!, seguramente a causa del color. Un grabado de un repollo le hizo decir: ¡Árbol! Nunca había intentado, hasta entonces, dibujar, era incapaz de copiar correctamente ni siquiera las formas geométricas más simples. Por otra parte, aunque sabía que el día era miércoles, no tenía la menor idea del día en que estábamos, o del mes. No conocía los nombres de los colores elementales: rojo, amarillo, azul. En aritmética estaba muy por debajo de la media de su edad. No conocía el número cero”.

 

A la edad de diez años jugó su primer torneo con grandes maestros de los cuales le ganó a David Janowski.

 

El asunto causó tanto revuelo que por determinaciones del gobierno tuvo que ingresar a la escuela a la edad de doce años.

 

Según expresó claramente Gary Kasparov: “Reshevsky era uno de los jugadores más fuertes del mundo en los tiempos de Lasker, Capablanca y Alekhine, y también durante el cuarto de siglo que va de Botvinik a Fisher”. (Continuará).