Derecho de réplica de Alejandro Smith

Agradeciendo que el Lic. Jesús Castillo García, haya publicado algunos fragmentos de lo que el expone como  mis “teorías”, y en ejercicio del derecho de réplica que estoy seguro respeta, es que envío esta ampliación para aclarar algunos conceptos y oponerme con argumentos a la calificación de – muy materialista- para sugerir que no es materialista sino humanista mi perspectiva.


En primer lugar quiero hacer la cita completa de lo que se escribió parcialmente en una de las reflexiones y que al ser parcial la cita, termina diciendo lo que no se dijo y es esta:


“El mundo y sus gobiernos desesperan en atacar una pandémia que en el peor de los casos pudiese matar al .005 % de la población mundial, endeudan naciones, detienen economías, recluyen personas; pero nada dicen de otra pandemia mucho peor que puede matar 20 veces al 100% de la población mundial, y son las armas nucleares, de ese peligro nada se dice, nadie recrimina, ni para qué sirven. La incoherencia en los actos lleva a cuestionar a fondo y a dudar de las medidas que proclaman quienes actúan, de por sí, de manera inconsistente.”


Por otra parte adiciono que es el sistema inmunológico, quien ha de dar la batalla ante un virus que cada día se muestra estadísticamente menos mortal de lo que se pensaba, si consideramos la relación de personas realmente contagiadas con los decesos, el porcentaje lleva a la consideración de que su mortalidad no es mayor a la de la gripe, cuyos números de decesos al día de hoy son mucho mayores.


Ahora bien, se recluye a las personas en sus casas, pero poco o nada se dice de que fortalezcan sus sistemas inmunológicos, no hay una política pública encaminada a ello, la mera reclusión tiene consecuencias terribles, y al final peores en cuanto al número de personas que mueren a consecuencia, de los efectos que implica la paralización de la economía nacional y mundial, baste observar que el número de homicidios duplica al de muertes por covid 19; ahora bien la contabilización de las personas que mueren por covid, no se ha considerado el daño que sufren las familias por el incremento de la violencia o a los menores de edad que millones se recluyen en apartamentos de los que muchos no quieren salir por un terror a contaminarse de un virus que ronda en las calles.


Así que si se observan los efectos del confinamiento social, sus consecuencias son mucho peores que no tenerlo, tanto en el número de decesos, como por sus consecuencias emocionales, psicológicas, sociales y económicas.


El aumento de muertes por hambre o desnutrición, que supera las de covid, implica que el confinamiento y la parálisis económica las dispare; por ejemplo, si a la fecha
México tiene aproximadamente: 4300 decesos por covid, 8300 por neumonía, más de 7000 por desnutrición o hambre.


Aunado a lo anterior a través de los días se han ido descubriendo cuestiones elementales para el tratamiento del virus, de la manera en la que actúa y de cómo debe tratarse, disminuyendo radicalmente las muertes por dicho agente patógeno, y en consecuencia la tasa de mortalidad.


Por otra parte llama la atención que no hay investigación, ni aclaración científica a los muchos médicos que proponen diversas terapias o medicamentos no ordinarios, para resolver el problema del covid, ninguno de ellos ha sido escuchado, ni siquiera les han permitido ayudar a que apliquen su metodología, tal es el caso de homeópatas o bien científicos que plantean diversas sustancias como viables.


Si se ha encontrado que todos aquellos que fenecen por coronavirus tienen una deficiencia de vitamina D, por qué no está el gobierno impulsando la distribución de esta vitamina o se impulse el caminar para que las personas tomen el sol y dejen el absurdo del confinamiento, que hoy se percibe oprobioso con el ejército en las calles obligando a las personas a una reclusión en la que no hay ninguna certeza de que sea lo mejor para proteger la vida de las personas y que es muy posible que las ponga aún más en riesgo.


Muchas veces se debe decidir en lo público entre un mal y otro mal, entre un riesgo y otro riesgo; de la evaluación cuidadosa de dichos riesgos y sus implicaciones es que se podrá tomar la mejor determinación.


Visto así, la perspectiva no es la simple idea de que “hay que trabajar aunque mueran personas”, eso es falaz, los planteamientos si pueden resumirse, en todo caso serían:
1. Debe haber una política pública para fortalecer el sistema inmunológico de la población y muy especialmente de quienes puedan ser más vulnerables y no solo recluirlos para escapar de un virus que terminará contagiando a todos y de los que solo serán víctimas quienes cuyo sistema inmune sea débil.


2. Establecer una política del miedo desde el poder público, no es ético, el poder público debe allegarse de especialistas e información que le permita tomar las mejores determinaciones y no solo seguir la corriente de quienes le inducen a tomar acciones que terminen siendo mucho más perjudiciales de lo que pretenden combatir, en todo momento debe abrir paneles para la reflexión entre especialistas y entre opiniones diversas, debe prevalecer la razón.


3. La violación de derechos elementales como el derecho a la protección de la familia, que implica poder llevar alimento, a través del trabajo honesto, es un derecho inalienable; pretender clausurar y multar negocios y personas violenta gravemente el artículo 29 Constitucional, entre otras disposiciones constitucionales.
4. Que el Poder Judicial no esté en servicio ni de forma remota, violenta igual garantías de derechos humanos como la de seguridad jurídica y apego a la legalidad.

Fuente de los datos: INEGI y datos ONU