Koahtepetl, el cerro donde se pide por la cosecha

MAYO 2020/Al inicio del temporal, se realiza un ritual ancestral en Hueyapan donde se pide por buenas lluvias; es una tradición arraigada en la comunidad indígena de Morelos.

La tradición dice que es uno de los siete cerros que protegen al pueblo, es el cerro de la serpiente o de la culebra. Un cerro sagrado que cuando fue partido con máquina para hacerlo mirador durante el periodo de Mario Soberanes, mucha gente se opuso ya que decían, se enojaría y borraría a gran parte del pueblo porque “tiene agua en sus entrañas”.

En la arqueología mexicana, se refiere al Coatépetl como la montaña sagrada de los mexicas, el templo, el axis mundi situado entre Aztlan y Tenochtitlan, entre el origen y el fin, entre lo imaginario y lo tangible.

 Ahí, suben los Kiohtlaskeh también los tres de mayo de cada mayo a ofrendar, justo donde se encuentran dos cruces blancas. No hay una traducción literal en español para los Kiohtlaskeh pero así se refieren a las personas que tienen la fuerza, la energía y el privilegio de tener contacto con la tierra y con la lluvia y así poder manejarlo de manera que no afecte a la gente que vive en el pueblo.

Es el relato de pobladores que dicen, que los buenos Kiohtlaski en algún momento de su vida le tocó un rayo cuando llueve y si sobrevive a eso, después tienen la capacidad de curar y ser temperos, una especie de sacerdote a los que les atribuye la facultad de comunicarse con el volcán en sueños, “son los que dicen cuándo va a llover”.

Doña Teófila, cuentan en el pueblo, que  al ver que caería una culebra de agua, lanzó su varita al río y ya no cayó en el pueblo sino en el río Amatzinac. En esa ocasión llovió tan fuerte, se llevó animales, vacas, caballos pero ya no destruyó al pueblo. Es uno de los relatos convertidos en leyenda sobre los temperos, en la región.

Dulce Valdepeña