“No dejaba de vomitar; nunca llegó la ambulancia”: mujer cuautlense relata su experiencia con COVID

CUAUTLA, Mor., 20 de mayo del 2019.- El día 20 de abril, realizó la llamada al número que el gobierno federal proporcionó para aquellos que presenten síntomas de COVID, se le asignó un número de registro y se le dijo que una ambulancia llegaría a recogerla. Proporcionó la ubicación de su domicilio en Cuautla pero el servicio médico nunca llegó.

Luz, cuyo nombre ha sido cambiado a petición de la mujer de 44 años, platicó que en la línea telefónica se le informó que era paciente COVID en un 99.9 por ciento pero no se le ordenó ningún tipo de examen de laboratorio.

Asumiendo la responsabilidad para evitar contagios a su familia y vecinos, se aisló por completo durante 20 días. Recurrió a su médico particular vía telefónica quien le recetó antibióticos y recomendó aislamiento.

“Ya tenía como 15 días que mee sentía mal, padecía de la presión. Sentí náuseas, mareos, dolor en boca del estómago, vómitos y me empecé a automedicar para el dolor de cabeza, no se me quitaba el vómito” dice al platicar los síntomas al inicio de su experiencia cuando acudió por primera ocasión a una farmacia de Similares donde le dijeron que se trataba de una infección fuerte en la garganta pero a pesar del antibiótico recetado no se quitaban los síntomas.

Fue entonces cuando respondió el cuestionario en la línea telefónica COVID. Luz agradeció al final del día, que no llegara la ambulancia; con cinco hijos, dos mayores de edad se mantuvo en confinamiento y atendida también a distancia por una vecina con apoyo de comida.

“Rodearon de plástico el cuarto donde dormía. Empecé a tomar gotas de aceites, tés de eucalipto, orégano, laurel, jengibre; aceites de limón, maleluca, incienso. Gracias a Dios no llegó la ambulancia”, dijo Luz al asumir que hay más riesgos en los hospitales.

La discriminación es una de los efectos también de quien se contagia por COVID, dijo al conocer que a muchas de las personas reciben violencia por parte de vecinos pero en su caso, dijo, estuvo rodeada de amor, cuidados y muestras de apoyo.

“La gente se te aisla, te juzga, es recalcado que existe discriminación a una persona de COVID pero debemos empaparnos de lo que es la enfermedad. Lo que más te acaba y te mata es el miedo”, señala. Al ser cuestionada sobre los aprendizajes de esta experiencia dice que es importante afrontar la realidad con confianza en uno mismo y ayudar a los demás, “hoy mi fe está fortalecida, soy una persona positiva y creyente por sobre todas las cosas”, dijo al subrayar que durante su confinamiento también tomó distancia por sobre todo lo negativo que sólo fomenta el miedo y debilita el sistema inmunológico, para llenarse de mensajes positivos hasta a sus células para salir adelante.

Por Dulce Valdepeña