Gabaneras de Hueyapan, tradición retenida

Dulce Valdepeña

Desde trasquilar la lana hasta el tinte con uso de materiales naturales, el valor de las artesanías de Hueyapan es único pero muchas veces, regateado.

Con el freno de las actividades por la pandemia por Covid19, las artesanas de Hueyapan no cuentan con apoyos para ofrecer sus productos de manera alternativa.

“Antes sí nos consideraban y teníamos apoyos pero ahora con la municipalización y que no han definido territorio pues no tenemos”, comentó una de las pobladoras de esta comunidad ubicada en los límites con el estado de Puebla.

Hueyapan perteneció a Tetela del Volcán pero con la separación territorial, no han sido apoyadas por el ayuntamiento aunque de manera oficial aún se contabilice como un solo municipio, por ejemplo, en el conteo INEGI.

“La tejedora de gabanes es el nombre que reciben las mujeres que dentro de la tradición familiar han preservado la labor de laborar prendas de lana en el telar de cintura u otras técnicas de carácter artesanal como el teñido con tintes naturales y el hilado con el malacate”, platican las artesanas.

Siendo testigos del procedimiento que llevan a cabo para la elaboración de los productos de lana, desde la trasquilada hasta la forma de elaboración de prendas mediante un telar que amarran a la cintura.

“Algunos tintes naturales se hacen con flores, hasta el proceso con que forman el hilo de lana, es un procedimiento que lleva tiempo y entrega y desafortunadamente también han sido afectadas con la pandemia en la venta de sus productos”, comentó la regidora originaria de Hueyapan, Susana Herrera.

El malacate debe bailar

El instrumento con el que alistan el hilo de lana para tejer debe “bailar”, es una señal de que el trabajo se está haciendo bien. En las veredas de Hueyapan se encontraban las tejedoras con malacates antiguos incluso con dibujos que, asumen, tienen origen prehispánico.

Depende de qué articulo se ha a hacer para orientar la dirección del hilo, rebozos, bufandas, gabanes son previamente almidonados y una vez secos se alista el “urdido”, para montarlo sobre el telar.

Otates, oyastle y xihuitl son los nombres de los palos que forman el telar. Aunque el proceso depende de cada prenda, es un proceso de aproximadamente 20 días de la lana al gabán.

Ixcacles, chincuete de lana, ceñidor, blusa floreada y rebozo es la vestimenta típico de Hueyapan. Las abuelas aún usaron exclusivamente la falta (chincuete).

La lava se lava y se escoge, con los cardos -una planta de la región- se peina la lana para hacer la trama y luego el hilo al malacate.