Vivienda en tiempos de pandemia; caso Cuautla

 

Dulce Valdepeña

En el centro de Cuautla aún existen vecindades en los que las familias deben compartir los baños y los lavaderos con los vecinos, las rentas llegan a representar entre un 30 y el 50 por ciento del ingreso de una familia.

Jorge Juárez Morales, del Fondo de Lucha por la Democracia señaló que durante la pandemia las familias se han visto en la necesidad de mudarse de casa, ya sea porque disminuyen sus ingresos y buscaron vivienda más barata o ya sea por las condiciones del confinamiento que buscan condiciones más adecuadas.

“La oferta de vivienda en renta es escasa. Una familia que busca vivienda generalmente se enfrena a problemas como casas mal diseñadas, espacios mal ventilados y mal iluminados, accesos complicados, instalaciones deterioradas. A las condiciones de la vivienda que si la familia tiene suerte, pueden ser aceptables, se suman las condiciones del hábitat, es decir, el entorno que rodea a la vivienda”, explicó.

Añadió que en este rubro, el primer punto es el agua potable al observar que en el centro de la ciudad no se garantiza que esta sea apta para consumo humano pues el deterioro de la red de distribución es tal que al abrir la llave, el agua sale con arenilla o sedimentos.

Otros elementos son el abasto de víveres, la seguridad del rumbo, los espacios de recreación y convivencia y el abasto de víveres.

“En este último punto, es notoria la falta de mercados públicos. En la actual pandemia, afloró el problema cuando el ayuntamiento decidió impedir la instalación de tianguis en las colonias más populares. A pesar de que en los tianguis se consiguen las mercancías a menor precio que en los supermercados, hace décadas que en Cuautla no se construye uno solo. Otro punto que ahora se ha hecho importante es la red de telecomunicaciones: una familia que se muda de casa debe considerar si en el lugar hay acceso a Internet o no lo hay, si podrá contratarlo y si le permitirán hacer la instalación en la nueva vivienda”, concluyó.

Arrendadores consultados admiten que en los últimos meses el costo de la renta de viviendas aumentó y aún se piden dos meses por adelantado además del depósito, representando un gasto que muchas familias con restricciones económicas a causa de la emergencia sanitaria no se ven en posibilidades a solventar.

El gasto de mudanza, deterioro de los muebles, gasto de instalación, pérdida de vínculos comunitarios, etcétera son elementos que se observan cuando hay familias que deben vivir en un par de cuartos, con las consecuencias de hacinamiento que ello implica.

En México tener acceso a una vivienda digna y decorosa es un derecho establecido en el artículo 4º constitucional; es deber del Estado asegurar el cumplimiento del mismo. La realidad, hoy en día, es que no todos los habitantes del país tienen posibilidad de acceder a este derecho, principalmente en las comunidades rurales y periferias de las ciudades, señala la revista UNAM por parte de la Facultad de Arquitectura.

El Centro de Estudios de Desarrollo Regional y Sustentable de la UNAM señala que la vivienda en México y en el mundo es uno de los principales problemas económicos y sociales de los países, sus regiones y ciudades. En México el 75% del uso del suelo corresponde al uso de vivienda, de ahí su importancia. Además, la vivienda es uno de los principales activos que forman el patrimonio de las familias, en lo general se considera como incluso un ahorro e inversión para preservar sus recursos.

“Desgraciadamente, la mayor parte de la población no tiene acceso a financiamientos que les permitan adquirir una vivienda, lo que propicia que solo un sector minoritario de la población participe en ese mercado”, expone.