LOS LÍMITES NO SE ENCUENTRAN DONDE CREEMOS”: La Historia de Vianey

BREVES HISTORIAS Y ALGO MÁS

 

“LOS LÍMITES NO SE ENCUENTRAN DONDE CREEMOS”

(TERCERA Y ÚLTIMA PARTE)

 

VIANEY DE LA ROSA LUGO

 

16 de julio del 2020

 

  1. Enrique Alvarez Alcántara

 

El día 29 de junio último, Vianey de la Rosa Lugo realizó su examen final para obtener el grado de Doctora en Farmacia, dentro de la Facultad de Farmacia, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; para ello sustentó la defensa de su Tesis de Grado: “Determinación de parámetros fármaco-toxicológicos de alcamidas; agentes terapéuticos asociados al tratamiento del dolor”.

 

Vianey, lo mismo que Isaura Margarita y Cristina Isabel, es una de las alumnas que cursaron exitosamente sus estudios en la Máxima Casa de Estudios Morelense. Con una mayor “antigüedad” que sus dos compañeras en la UAEM, una vez lograda su Ingeniería y su Maestría, prosiguió sus estudios de Doctorado y tuvo un éxito que no puede soslayarse u omitirse. Asimismo, Vianey, lo mismo que Isaura Margarita y Cristina Isabel, además de pertenecer al género femenino, ha sido una universitaria que demostró con creces que: “los límites no se encuentran donde creemos”.

 

Así como también lo evidenciaron Isaura Margarita y Cristina Isabel, que los obstáculos que se enfrentan en la vida, fueran cuales fuesen, no pueden detener el desarrollo de los seres humanos cuando éstos luchan denodadamente por lograr sus metas y su vida, al decir de Víctor Frankl, tiene un sentido claro.

 

Pero permítanme presentar a ustedes a Vianey.

Para ello me serviré de un texto de mi autoría, publicado en el libro Historias de Vida y Algo Más, editado y publicado por el Fondo Editorial Latinoamericano BookYachay, de Huancayo, Perú, el año 2019. Debo decir que ella misma me autorizó la escritura y publicación de este texto y la utilización de la fotografía que se incluye en el mismo.

Vianey, una joven atractiva, era estudiante en el Instituto Tecnológico de Zacatepec, Morelos, donde cursaba sus estudios; como cualesquiera otra estudiante, diariamente acudía a sus clases, desde su casa, en Yautepec, Morelos.

Como toda una joven ansiosa de vivir plenamente su juventud, estudiaba, bailaba, se divertía, paseaba con su novio, amigas, amigos, qué sé yo… Corría el año 2005… Hace quince años nada parecía turbar sus sueños, sus ilusiones, ni su vida cotidiana. Nada parecía advertirle que súbitamente su vida daría un vuelco vertiginoso y doloroso hacia la lucha eterna contra el miedo interior que lleva uno como aura premonitoria de nuevas calamidades, nada parecía haberle mostrado una suerte de “Caja de Pandora” como futuro próximo.

Empero, a pasos agigantados se dirigió desde la senda de la vida de estudiante a la vida de paciente hospitalario. Ya desde el año 2004 le había sido diagnosticado un cáncer óseo en una de sus piernas. Ésta le fue amputada y dio comienzo un proceso de vida hospitalaria que le condujo al drama de las quimioterapias, náuseas, vómito, pérdida del cabello, y con la pierna y el cabello, pérdida de su autoestima, depresión, miedo, ansiedad, angustia, ira y más, mucho más, que parece imposible describir aquí.

Aparecieron, desde el momento que le amputaron la pierna, los otros dramas que acompañan a este evento; el misterioso caso del Miembro Fantasma Amputado –la sensación irrecusable de que posee el miembro que ya no posee, cosquilleo en partes del miembro inexistente, dolores en dicho miembro, movimientos fantasmas de tal miembro, etc.—, saberse incompleta, considerar que ha perdido una parte de su identidad como mujer y comenzar a pensar que su belleza, su sensualidad y su femineidad han caído hechas pedazos por los suelos. Lágrimas, llantos, dolores innombrables y, desde el interior de su existencia, eyecta una fuerza interior que le dice ¡resistid y venced al miedo! Entonces ella resiste y vence el miedo a cada instante, porque el miedo no se desvanece, no desaparece, simple y llanamente es derrotado por ella en una lucha constante.

Inicia un largo y sinuoso camino de rehabilitación y entrenamiento para utilizar una prótesis que le permita desplazarse y, de ser ello posible, recuperar la percepción de su cuerpo, como totalidad, íntegro y suyo, y disponer con ésta de las alas que le permitan, cual Ave Fénix, volar hacia donde nunca imaginó que pudiera hacerlo.

Todo es confuso…

Este proceso abarcó desde el año 2005, año en que se da de baja como estudiante del ITZ, hasta el año 2007, año en que ingresa a la UAEM, como estudiante en la carrera de Ingeniería Química, la cual logra terminar exitosamente, con un promedio de diez, para entonces seguir lo que Walt Whitman hubiese dicho en uno de sus excelsos poemas: “Hoy, antes del alba, subí a las colinas, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante“.

Una vez logrado este objetivo, entonces, determina inscribirse a la Maestría en Farmacia, en la facultad de Farmacia de la UAEM y, del mismo modo que lo hizo en la carrera de Ingeniería Química, logra terminar y obtener el grado de Maestra en Farmacia, de manera extraordinaria y exitosa.

¿Termina aquí esta trayectoria de vida?

¡No!

Mirando hacia un horizonte que trasciende sus miedos, opta por inscribirse al Doctorado en Farmacia, también ofrecido por la Facultad de Farmacia de nuestra universidad. Hoy ha concluido satisfactoriamente sus estudios del Doctorado en Farmacia y deja de ser formalmente una estudiante que se entregó a su profesión con entereza y que, bajo ninguna circunstancia, ha cedido al miedo o ha cejado en el alcance de sus metas.

El neuropsicólogo británico Oliver Sacks, en su texto intitulado Con una sola pierna, expresa: «Así pues, estaba salvado… y ese era el final de la historia». Había pasado por lo que había creído «mi último día en el mundo», con todas las pasiones y todos los pensamientos que lo acompañan, y ahora (para mi alegría y sorpresa incrédulas) me sentía plenamente de vuelta en el mundo, con una estúpida pierna rota, por añadidura”.

Ahora, Vianey tiene frente a sí buscar nuevas metas y lograr su autorrealización personal, como mujer, como madre y como Doctora en Farmacia.