“Hasta que la justicia y la paz se besen”: metodistas despiertan ante asesinato de Sara y Judith

DULCE VALDEPEÑA / NOVIEMBRE 2020.- “¿Qué hacer, pensar y sentir luego de que ha tocado a nuestra puerta el mismo horror que miles de familias han padecido en nuestro país? Toda semilla que cae en tierra ha de dar frutos. Ahora que la vida de sara y Judith han sido sembradas en tierra, han de surgir frutos de justicia y transformación en el pueblo de Dios primeramente”, dijo Moisés Morales, Obispo de la Conferencia Anual de México de la iglesia Metodista al dar a conocer a la comunidad religiosa la muerte dos de sus integrantes: Judith y Sara, madre e hija cuautlenses secuestradas y asesinadas en septiembre pasado.

A un mes del hallazgo de los cuerpos de las mujeres no se han dado a conocer resultados de la investigación. Por trascendidos se conoce que se trata de cercanos a las víctimas: Mariana y Omar cuyas fotografías han sido difundidas en redes sociales para su localización.

Como se recordará, fue en el mes de septiembre que José Segura, un joven con síndrome de Down fue localizado atado a un poste en una carretera en Jonacatepec y trasladado a la Fiscalía de la región oriente.  Declaró que su madre y hermana habían sido secuestradas mientras los plagiarios lo dejaron abandonado. Los tres viajaban en un vehículo que fue abandonado en Cuautla por lo que se descartó el delito de robo.

La fiscalía confirmó que los cuerpos de Judith y Sara, de 72 y 34 años de edad, respectivamente fueron encontrados en caminos de Tetela del Volcán y que su vida había sido privada en un lugar diferente a donde fueron hallados sus restos.

“Hoy para la iglesia metodista se viven en carne propia las justas exigencias de madres y familias de buenas voluntad que claman por el cese de la violencia. Esto debe detenerse, la tierra está llena de sangre de inocentes, hemos dormido y callado por muchos años. Sara y Judith nos han llamado a despertar. La semilla de su vida ha caído en tierra, no para morir sino para resucitar en el pueblo. No hay muerte en vano cuando Dios es el Redentor de Vida. Aún en el horror, Dios abre nuevas posibilidades de vida. Hoy unimos nuestras palabras a las voces que proclaman en las calles: Ni una menos”, fue parte del mensaje público.

En la congregación, se abrió una capellanía con los nombres de Sara y Judith que acompañará a mujeres en situación de violencia como una forma de aportar desde los espacios comoiglesia a erradicarla.

“Hasta que la justicia y la paz se besen. No descansemos sino seamos transformados en la justicia de Dios”, concluyó el líder religioso.

Nota publicada en La Jornada Morelos